- Solo hay un evangelio (Gal. 1:6-9; 2 Cor. 11:4).
- No podemos apreciarlo debidamente si no reconocemos sus características (ej. un diamante entre muchas otras piedras).
- Hay quienes no apreciarán el evangelio: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mat. 7:6).
- Porque es de Dios (Rom. 1:1; cf. Apoc. 14:6).
- Porque Dios lo prometió (Rom. 1:2).
- Porque su eje es el Hijo de Dios (Rom. 1:3,4).
- Porque fue revelado por el Espíritu Santo (Rom. 16:25-27; cf. 1 Cor. 2:6-16; Ef. 3:3).
- Porque Dios quiere que todos sean salvos (1 Tim. 2:4).
- Porque Dios quiere que todos se arrepientan (2 Ped. 3:9).
- Porque Dios manda a la iglesia a predicar (cf. Hech. 28:19,20; Hech. 8:4; 1 Tim. 3:15; 1 Ped. 3:15).
- Porque Dios abre puertas (cf. 1 Cor. 16:9; 2 Cor. 2:12; Col. 4:3; Apoc. 3:8).
- Porque Dios sabe que hay buena tierra (cf. Hech. 18:10; Luc. 8:15).
- Porque Dios ha facilitado el acceso (Rom. 10:6,7).
- Porque Dios obra en su providencia (Mat. 5:6; Jn. 7:17; cf. Hech. 8:27,28; 16:13,14).
- Porque es el poder de Dios para salvación (Rom. 1:16,17; 6:17,18).
- Porque todos necesitan obedecerlo (Rom. 1:5; 10:16; 15:18; 16:26).
- Porque nadie será salvo sin él (cf. 1 Ped. 4:17; 2 Tes. 1:8,9).
- Porque Dios lo ha hecho comprensible (cf. 1 Cor. 2:1,4).
- Porque lo entienden los que oyen (Rom. 10:17; Hech. 15:7).
- Porque lo entienden los que leen (Hech. 17:11; Ef. 3:4).
- Porque si alguno no lo entiende fue su culpa (Mat. 5:6; 13:14,15).
- El problema de muchos no es “comprender el evangelio”, sino “obedecer al evangelio” (Rom. 10:16-18).
- Usando su libre albedrío, algunos rechazan el evangelio (cf. Hech. 13:46; 17:32; 24:25; 1 Ped. 2:7,8), ¿qué haremos nosotros con el evangelio?
