Entradas recientes
Jesucristo como cabeza
Por Josué I. Hernández Introducción El Nuevo Testamento nos informa que los primeros cristianos a…
Imitar lo bueno
Por Josué I. Hernández Introducción Desde pequeños seguimos ejemplos, buscamos modelos a segui…
¿Cuándo cesarían los dones sobrenaturales?
Por Josué I. Hernández 1 Corintios 13:8-12 Introducción La Biblia responde cuándo: “venga lo …
Características del evangelio
Por Josué I. Hernández Introducción Solo hay un evangelio (Gal. 1:6-9; 2 Cor. 11:4). No podemos a…
Obediencia o felicidad
Por Josué I. Hernández Introducción La búsqueda por la felicidad es humanismo, y estorba la obe…
Felicidad o santidad
Por Josué I. Hernández Introducción La búsqueda de la felicidad ha sido la meta popular. Pero, ¿p…
Cuando mamá está en casa
Por Josué I. Hernández Introducción “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niégue…
El rol de la mujer
Por Josué I. Hernández Introducción Cuando la mujer se casa automáticamente asume un trabajo de t…
La música secular
Por Josué I. Hernández Proverbios 18:21 Introducción No podemos controlar lo que otros oyen, n…
La superioridad de Jesucristo en Hebreos 1
Por Josué I. Hernández Jesucristo es superior a: Los profetas, el más excelso portavoz (1:1-3). L…
El gozo
Por Josué I. Hernández Introducción El Nuevo Testamento es “libro de gozo”. El verbo “regocijarse…
Lo que dice la sangre de Cristo
Por Josué I. Hernández La sangre de Cristo proclama grandes cosas (Heb. 12:24), habla del propósi…
No dar más vueltas al asunto
Por Josué I. Hernández Introducción Suele decirse “no le demos más vueltas al asunto” para indi…
Dominio propio
Por Josué I. Hernández Introducción Muchos viven por impulsos: Hacen lo que se siente en el momen…
La amargura
Por Josué I. Hernández Introducción José dijo a sus hermanos: “Vosotros pensasteis mal contra mí,…