El silencio bíblico es prohibitivo


 
Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Vivimos en una época donde muchas personas preguntan: “¿Dónde dice la Biblia que no se puede?”, “Mientras tenga buenas intenciones, ¿qué importa cómo lo haga?”, “¿Dios dijo que tal cosa está prohibida?”.
  • Sin embargo, esa no fue la actitud de Jesucristo ni de la iglesia primitiva (cf. Mat. 4:4,7,10).
  • Jesús enseñó que toda autoridad le pertenece a él (Mat. 28:18-20), y el Padre ordenó: “a él oíd” (Mat. 17:5; cf. Heb. 1:1,2).
  • La pregunta correcta no es: “¿Dónde dice el Señor que no se puede?”.
  • La pregunta correcta es: “¿Qué ha dicho el Señor?”.
  • La verdadera obediencia no consiste en hacer algo diferente para Dios, sino en hacer exactamente lo que él requiere (cf. Mat. 7:21-23).
 
Dios espera que hablemos y actuemos conforme a su palabra
  • Dios no nos autorizó a hablar por él cuando él no ha hablado (1 Ped. 4:11).
  • El ejemplo de Jesucristo y sus apóstoles (ej. Mat. 21:42; 1 Cor. 1:19; 1 Tim. 5:18; 1 Ped. 2:6).
  • Antes de creer, enseñar o practicar algo debemos preguntarnos: ¿Tengo autoridad bíblica para esto? ¿Puedo mostrar un “escrito está”? ¿Estoy siguiendo a Cristo o mis propias preferencias?
  • Para pensar: Si Jesucristo buscó autoridad bíblica para todo, ¿por qué nosotros podríamos actuar sin ella?
 
Dios no autoriza lo que no revela
  • No podemos siquiera pensar que Jesús es igual a los ángeles (Heb. 1:5).
  • Judá no tenía autorización para entrar al sacerdocio (Heb. 7:14).
  • La ausencia de autorización apostólica fue suficiente para tapar la boca de los judaizantes (Hech. 15:24).
 
Ilustración
  • Imagine que luego del diagnóstico el médico le receta tres medicamentos. Semanas después, usted argumenta: “No tomé los medicamentos que me recetó. Compré otros porque me parecieron mejores”.
  • La obediencia consiste en seguir las instrucciones dadas, no en sustituirlas por otras que parecen buenas.
  • Para pensar: ¿Estoy buscando la voluntad de Dios o simplemente algo que me parezca razonable?
 
Dios condena añadir o ir más allá de su enseñanza
  • Los cristianos debían aprender a permanecer dentro de los límites de la revelación (1 Cor. 4:6).
  • Ir más allá de la doctrina de Cristo resulta en la pérdida de la comunión con Dios (2 Jn. 9; cf. Col. 3:17).
  • ILUSTRACIÓN: Nadab y Abiú ofrecieron fuego que Dios no había mandado (Lev. 10:1,2).
  • ILUSTRACIÓN: Saúl ofreció sacrificios sin autorización (1 Sam. 13:8-14).
  • ILUSTRACIÓN: Uza tocó el arca cuando Dios había establecido otro procedimiento (2 Sam. 6:6,7).
 
Aplicación
  • Muchas veces el problema no es la falta de sinceridad y buenas intenciones.
  • El problema es sustituir la voluntad de Dios por nuestras propias ideas y preferencias.
  • Dios no nos llamó a ser innovadores en la fe. Dios nos llamó a ser fieles.
 
Para pensar:
  • ¿Estoy obedeciendo lo que Dios ha mandado o haciendo algo diferente?
  • ¿Confundo sinceridad con obediencia?
  • ¿Estoy dispuesto a abandonar una práctica si descubro que no tiene autoridad bíblica?
 
Conclusión
  • La iglesia primitiva aprendió a respetar la autoridad de Cristo y la enseñanza inspirada de los apóstoles y profetas.
  • Ellos resolvían sus asuntos preguntando: “¿Qué ha dicho el Señor?”. No preguntaban: “¿Qué nos parece mejor?”.
  • La obediencia verdadera no consiste en hacer algo para Dios según nuestro criterio.
  • La obediencia verdadera consiste en hacer lo que Dios ha dicho, cuando lo ha dicho, y de la manera en que lo ha dicho.
  • Donde Dios habla, debemos obedecer, y donde Dios no ha hablado, no tenemos autoridad para actuar en su nombre.