Contemos nuestras bendiciones


 
Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Se cuenta que dos personas recibieron el mismo regalo al principio el año: Una libreta en blanco.
  • La primera comenzó a escribir todos sus problemas, pérdidas y decepciones. Pero, la segunda decidió escribir las cosas buenas que cada día recibía: Vida, familia, amistad, comida, oportunidades, tiempo, oraciones contestadas, peligros evitados, etc.
  • Al final del año, a pesar de que ambas personas habían vivido circunstancias parecidas, llenaron sus libretas de cosas diferentes. Una libreta quedó llena de tristezas y la otra llena de bendiciones.
  • Nuestros corazones son como esas libretas.
  • ¿Qué recuerdo con más facilidad, mis problemas o las bendiciones recibidas?
 
Dios quiere hijos agradecidos
  • Si estamos “siempre gozosos” (1 Tes. 5:16) y si oramos “sin cesar” (1 Tes. 5:17), daremos gracias a Dios en todo (1 Tes. 5:18).
  • Todos los días, deben ser días “de acción de gracias” en el calendario de un cristiano (Ef. 5:20; Col. 2:7; 3:15; 4:2).
  • La gratitud permite servir a Dios (Heb. 12:28; cf. Rom. 1:21; Luc. 17:11-19).
  • Usar bien la memoria (Sal. 103:2; cf. Gen. 40:23).
  • Enfocar la fuente de todas las bendiciones (Sant. 1:17; cf. Hech. 14:17; Rom. 2:4).
 
Las responsabilidades
  • Cada uno recibe según su capacidad (Mat. 25:14-30; Gal. 6:5).
  • Un empleo implica esfuerzo, pero también provisión.
  • Los hijos generan muchas preocupaciones, pero también alegrías.
  • El servicio a los hermanos demanda tiempo, pero es un privilegio.
  • ILUSTRACIÓN: Alguien se queja porque tiene que cortar el césped cada semana. Otro le recuerda: “Si tienes césped que cortar, significa que tienes un hogar”.
 
Las oportunidades
  • “aprovechando cada oportunidad del bien hacer, porque los días son malos” (Ef. 5:15,16, VM; cf. Gal. 6:10).
  • Muchas bendiciones no son cosas que recibimos, sino puertas que Dios abre.
 
Las pruebas
  • No agradecemos el dolor en sí mismo, sino lo que Dios produce mediante él (cf. Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-5).
  • ILUSTRACIÓN: La extracción de una muela complicada.
 
Los peligros superados y las tragedias evitadas
  • Dios cuida de sus hijos (cf. Heb. 13:5).
  • Agradecemos cuando Dios responde una oración que podemos ver, pero ¿cuántas veces respondió oraciones protegiéndonos de cosas que jamás llegamos a saber?
 
Bendiciones en diferentes etapas de la vida
  • Para los jóvenes (ej. Energía, tiempo para formar hábitos, oportunidades de aprendizaje, capacidad de soñar y planificar, posibilidad de evitar errores que otros ya cometieron, etc.).
  • Para los mayores (ej. Experiencia, sabiduría acumulada, testimonios de la fidelidad de Dios, influencia sobre nuevas generaciones, perspectiva que solo los años pueden dar, etc.).
  • ¿Estoy agradeciendo las bendiciones propias de mi etapa de vida o deseando únicamente las de otra etapa?
 
Una cuestión de enfoque
  • ILUSTRACIÓN: Dos vendedores de zapatos fueron enviados a una región donde nadie usaba zapatos. El primero envió un mensaje: “No hay mercado. Nadie usa zapatos”. El segundo escribió: “Gran oportunidad. Nadie tiene zapatos”. Ambos vieron exactamente lo mismo, pero llegaron a conclusiones opuestas.
  • No todos los espías llegaron a la misma conclusión (cf. Num. 13:25-33; Fil. 4:8).
  • El ejemplo de José: No negó el mal que hicieron sus hermanos, simplemente vio algo más grande que el mal (Gen. 50:20).
  • El ejemplo de Pablo: Las circunstancias eran muy difíciles, pero la manera de interpretarlas hacía la diferencia (Fil. 1:12-18; 4:9).
 
Cultivando un corazón agradecido
  • Comience cada día apreciando la mayor cantidad de bendiciones posibles.
  • Ore agradeciendo antes de pedir.
  • Hable más de las bendiciones recibidas.
  • Exprese gratitud a las personas que le ayudan.
  • Recuerde las bendiciones recibidas.
 
Conclusión
  • Hay personas que pasan la vida contando sus problemas y otras que pasan la vida contando sus bendiciones. Los problemas son reales, pero las bendiciones también lo son. Si contamos únicamente las dificultades, terminaremos desanimados; si contamos las bendiciones de Dios, terminaremos fortalecidos.
  • Antes de dormir cada noche, pregúntese: “¿Cuántas bendiciones recibí hoy?”. Si es agradecido, descubrirá que Dios ha sido mucho más bueno de lo que había recordado.