Por Josué I. Hernández
- Cuando un aparato electrónico se arruina, ¿a quién acudimos? Al fabricante o al manual del fabricante. Pero, si una persona intenta repararlo basándose únicamente en sus opiniones, lo empeorará todo.
- Dios no dejó a la iglesia para que funcionara mediante opiniones, sino mediante la autoridad de Jesucristo.
- El Nuevo Testamento enseña que los primeros cristianos aprendieron a reconocer a Jesucristo como la máxima autoridad y a su palabra como la guía definitiva (Mat. 17:5; 28:18-20; Heb. 1:1,2).
- Por eso, cuando los primeros cristianos enfrentaban problemas doctrinales, morales o prácticos, fueron instruidos a buscar la solución en la doctrina de Cristo.
- Las preguntas acerca del matrimonio fueron contestadas por medio de citar lo que el Señor había enseñado (1 Cor. 7:10,11; cf. Mar. 10:9; Mat. 19:6).
- Pablo dijo, “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Cor. 9:1; cf. Mat. 10:10; Luc. 10:7).
- El abuso de la cena del Señor fue corregido por medio de apelar a lo que el Señor estableció (1 Cor. 11:22-25).
- Las instrucciones del apóstol Pablo debían ser aplicadas porque “son mandamientos del Señor” (1 Cor. 14:37).
- Hay muchas ilustraciones de esta verdad (cf. Heb. 2:3; 2 Ped. 3:1,2).
- Imaginen un barco en medio de una fuerte una tormenta. Las olas golpean sin clemencia y los pasajeros tienen opiniones diferentes sobre qué rumbo tomar. Uno dice ir al norte, otro al sur. Pero el capitán no consulta opiniones; consulta la brújula.
- La palabra de Cristo fue la brújula de la iglesia primitiva y debe ser nuestra brújula también.
- La palabra griega es “paradosis”, indicando aquello que se transmite, o entrega, de una persona a otra.
- La palabra puede referirse a tradiciones humanas condenadas por Cristo (Mat. 15:1-9).
- Pero también puede referirse a la enseñanza apostólica que debía conservarse fielmente (1 Cor. 11:2; 2 Tes. 2:15; 3:6).
- “paradidomi” significa “entregar” o “transmitir” (1 Cor. 11:23; 15:3).
- “paralambano” significa “recibir” o “aceptar” (1 Cor. 11:23; 15:1-3; Gal. 1:12).
- Cristo reveló su voluntad.
- Los apóstoles la recibieron.
- Los apóstoles la transmitieron.
- Las iglesias la recibieron y la obedecieron.
- El éxito en una carrera de relevos depende de que la entrega y recepción del testigo sean exitosas.
- Los apóstoles no inventaron el mensaje ni lo modificaron. Lo recibieron del Señor y lo entregaron fielmente a las iglesias.
- Cuando surgen preguntas morales, debemos preguntar: “¿Qué enseñó Cristo?” “¿Qué predicaron sus apóstoles?”
- Cuando surgen diferencias doctrinales, debemos preguntar: “¿Qué enseñaron los apóstoles de Cristo?”
- Cuando la cultura cambia, la autoridad de Cristo permanece.
- La iglesia no está llamada a ser creativa con el mensaje, sino fiel al mensaje.
- Los primeros cristianos no resolvían los problemas mediante votaciones, tradiciones humanas o preferencias personales. Volvían una y otra vez a la palabra de Cristo.
- Las opiniones cambian. Las modas cambian. La cultura cambia. Pero, la palabra del Señor permanece.
- Cuando la iglesia pierde de vista la palabra de Cristo, pierde el rumbo. Pero cuando vuelve a la palabra de Cristo, siempre encuentra el camino.
- La próxima vez que enfrentes una duda, una decisión o un conflicto espiritual, no preguntes primero: “¿Qué piensa la gente?”. Pregunta primero: “¿Qué dice el Señor?”. Esa fue la práctica de los primeros cristianos, y debe seguir siendo la nuestra.
