- Podemos estar tan enfocados en aprender y enseñar, que se nos olvide obedecer.
- El plan de Dios no solo involucra que sepamos,
sino que hagamos (cf. 2 Tim. 3:16,17).
- Salutación (1:1,2).
- Acción de gracias (1:3-8).
- Oración por crecimiento espiritual (1:9-14).
- Un mapa no sirve de nada si nunca emprendemos el viaje. ¿De qué sirve reconocer el propósito del viaje, por qué debería realizarse, y saber cuál es la ruta, si nunca viajamos?
- El conocimiento bíblico es el mapa.
- El andar es el viaje.
- La fortaleza es el combustible.
- Muchos tienen el mapa correcto, pero nunca emprenden el viaje. Pablo quiere que conozcamos el camino, que caminemos por él y que tengamos la fortaleza necesaria para llegar al destino.
- Conocimiento de la voluntad de Dios (Col. 1:9).
- Andar como el digno del Señor (1:10).
- Fortaleza espiritual (1:11,12).
- Una mentalidad espiritual (Col. 1:9; cf. 1 Cor. 2:14; Sant. 1:5; Deut. 4:6).
- SABIDURÍA (gr. “sofia”): Es la percepción de la
voluntad de Dios, el panorama y los principios. No es mero conocimiento
intelectual, sino una percepción profunda de la realidad tal como Dios la ve,
la habilidad para juzgar correctamente.
- INTELIGENCIA (gr. “sunesis”): La aplicación práctica de la sabiduría; la facultad crítica de analizar, discernir y unir los hechos, para tomar decisiones correctas.
- El médico le dice al paciente: Debe bajar de peso, debe caminar más, y debe comer mejor.
- Entonces, el paciente ya sabe qué hacer y
comprende plenamente por qué debería hacerlo. Su problema ya no es falta de
información, ni de comprensión. Su desafío es llevar el conocimiento a la práctica diariamente.
- Agradándole en todo (cf. 2 Cor. 5:9; 1 Tes. 4:1).
- Llevando fruto en toda buena obra (cf. Mat. 13:23; Mar. 4:20; Luc. 8:15; Jn. 15:1-8).
- Creciendo en el conocimiento de Dios, “un conocimiento total, discernimiento, reconocimiento” (Vine; cf. Fil. 1:9; Ef. 1:17; Flm. 1:6).
- Un árbol no se esfuerza por pegar frutos en sus ramas. Produce fruto porque está vivo y sano.
- De igual manera, las buenas obras no son adornos artificiales; son la consecuencia de una vida conectada con Dios.
- Dios no nos dio su voluntad para admirarla, sino para vivirla.
- El conocimiento bíblico encuentra su propósito cuando se convierte en obediencia.
- La meta del conocimiento bíblico no es llenar nuestra mente de información, sino llenar nuestra vida de obediencia.
- Cuando conocemos la voluntad de Dios, caminamos conforme a ella y perseveramos en ella, entonces verdaderamente andamos como es digno del Señor.
