Por Josué I. Hernández
- Dios le llamaba a la tarea de guiar a los hijos de Israel fuera de la esclavitud egipcia (Ex. 3:1-10). Pero Moisés no creía ser el hombre adecuado, y presentó sus excusas.
- Dios nos ha llamado para la liberación espiritual de muchos, y no debemos poner excusas (1 Ped. 2:9,10).
- La excusa: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (Ex. 3:11).
- Una implicación de que Dios se estaba equivocando.
- Una afirmación de su incapacidad (cf. Hech. 7:23,30).
- Dios respondió (Ex. 3:12).
- Lo que importa no es “quién soy yo”, sino “yo estaré contigo” (cf. Mat. 28:20; Rom. 8:31; Fil. 4:13).
- La excusa: “Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (Ex. 3:13).
- Una implicación de que Dios se estaba equivocando.
- Moisés afirmaba no tener las respuestas necesarias.
- Dios respondió (Ex. 3:14,15).
- Dios es autoexistente, inmutable y eterno, y cumpliría su pacto (cf. Ex. 2:24).
- Lo que importa es hablar conforme a lo que Dios ha revelado (cf. 1 Ped. 4:11).
- La excusa: “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová” (Ex. 4:1).
- Una implicación de que lo mejor sería ni siquiera intentarlo.
- Moisés temía al fracaso.
- Dios le otorgó tres señales convincentes (Ex. 4:2-9).
- Lo que importa es señalar la evidencia que Dios ha dado (cf. Rom. 10:17; Jn. 20:30,31).
Soy torpe de lengua
- La excusa: “¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua” (Ex. 4:10; cf. Ex. 6:12).
- Moisés afirmó que no era un orador elocuente.
- Dios no tenía lástima de Moisés.
- Dios conoce la incapacidad de aquellos que llama: “¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?” (Ex. 4:11).
- Dios es capaz de compensar las deficiencias: “Ahora pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Ex. 4:12).
- Lo que importa es aprender qué decir y cómo decirlo (cf. 1 Ped. 3:15; 1 Cor. 2:1,3,4).
- La excusa: “¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar” (Ex. 4:13).
- Esta era la razón de fondo: Moisés no quería ir.
- Dios tenía un plan con Aarón (Ex. 4:14-16,27).
- Lo que importa es querer agradar a Dios (cf. Col. 1:10).
- Moisés tenía miedo, dudas, limitaciones, pero Dios estaría con él.
- Las excusas de Moisés revelan sus flaquezas y las áreas en las cuales debía confiar en Dios.
- Nunca deje que sus “no puedo” sean mayores que el “yo estaré contigo”.
