Por Josué I. Hernández
- Hermanos descontentos con la sabiduría del Señor abogan por unir a las iglesias locales corporativamente.
- Quieren activar a la iglesia universal para una obra nacional y más allá.
- La unión corporativa de iglesias locales es denominacionalismo.
- Los llamados por el evangelio (cf. Mat. 16:18; Heb. 3:13).
- Los obedientes al evangelio (cf. Hech. 2:41,47).
- El cuerpo universal de Cristo (cf. Ef. 5:23; Col. 1:18).
- El cuerpo que recibe vida e instrucciones de Cristo (cf. Mat. 28:18).
- “la
congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos” (Heb.
12:23).
- Un rebaño particular (Hech. 14:23).
- Dirigido por sus propios ancianos (cf. 20:17,28; 1 Ped. 5:1-3)
- La única entidad para la acción colectiva (ej. Hech. 2:42; 13:1-3; Fil. 1:1; 1 Tim. 3:15).
- Un organismo espiritual compuesto por varios miembros que deben reunirse (cf. 1 Cor. 11:18; 14:23,26; Heb. 10:25).
- Tiene su tesorería (1 Cor. 16:2).
- Sin autorización para unirse con otras iglesias para algún proyecto común (2 Tim. 1:13; cf. 1 Cor. 4:6,17).
- Surge la distinción artificial entre los términos “obispo” y “anciano”.
- Los obispos metropolitanos ejercen poder sobre las áreas rurales.
- Emerge el papado, el obispo universal.
- Las denominaciones siguen el modelo de Roma.
- Las iglesias de Cristo que se unen para la obra conjunta, rinden su autonomía sometiéndose a la supervisión y control externos.
- Se requiere una organización terrenal para el trabajo conjunto
- Las iglesias deben subordinarse a la autoridad de alguna sede terrenal
- Las iglesias no tienen autonomía
- Las iglesias enviaron dinero a otras iglesias necesitadas, para socorrerlas en su necesidad (cf. Rom. 15:25,26; 1 Cor. 16:1-4). Pero, la iglesia patrocinadora, que realiza proyectos a nivel de hermandad, no está necesitada.
- Los ancianos deben proteger, proveer, y dirigir, al rebaño local (cf. 1 Ped. 5:2; Hech. 20:28), pero no pueden asumir la responsabilidad de muchos otros rebaños.
