Por Josué I. Hernández
- Hay religión vana, y hay religión pura (Sant. 1:26,27).
- Debemos asegurarnos de que nuestra religión sea “pura e intachable ante Dios Padre” (JER).
- “observación ceremonial” (Strong).
- “culto religioso, especialmente externo, el que consiste en ceremonias, disciplina religiosa” (Thayer).
- “religión en su aspecto externo, culto religioso, en especial referente al servicio ceremonial de la religión” (Vine).
- “Significa culto religioso en sus observancias externas, ejercicio o disciplina de carácter religioso, pero sin excluir la reverencia” (Robertson).
- El “oidor olvidadizo” (Sant. 1:22,25).
- El que no es “hacedor de la palabra” (Sant. 1:22,23,25).
- El que se cree religioso y no controla su lengua (Sant. 1:26; 3:2,10).
- El que engaña su corazón (Sant. 1:26; cf. Rom. 2:17-24; Miq. 6:8).
- El hacedor de la palabra (Sant. 1:22,23,25; 2:14-26; cf. Mat. 7:21; Luc. 6:46).
- El que controla su lengua (Sant. 1:26; 3:2,10).
- El que es honesto en su corazón (Sant. 1:26).
- El que sirve a otros mientras vive en santidad (Sant. 1:27; 2:15,16; cf. Gal. 6:10; Heb. 13:16).
- La religión vana es practicada por desobedientes.
- Debemos asegurarnos de hacer los cambios necesarios en nuestra vida, mientras adoramos a Dios y servimos a nuestro prójimo.
