Hacedores de la palabra



Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Oír es necesario (Sant. 1:19; cf. Hech. 10:33; Heb. 5:11)
  • Oír sin hacer es insuficiente (Sant. 1:22; cf. Heb. 4:2).
 
El objetivo o propósito
  • El medio: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”  
  • La finalidad: “Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla” (JER).
  • La palabra de Cristo enfatiza la obediencia (cf. Mat. 7:24-27; Col. 1:9,10).
 
La ilustración
  • “Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace” (Sant. 1:23-25, LBLA).
  • Dos espejos: Uno refleja la apariencia externa, otro refleja la condición del alma.
  • Dos reacciones: Contemplar el reflejo y no hacer los cambios necesarios, reconocer los problemas y hacer los cambios.
 
La bendición
  • “En cambio el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será feliz” (Sant. 1:25, JER).
  • “Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace” (Sant. 1:25, LBLA).
  • El conocimiento bíblico debe motivar la acción obediente (cf. 2 Tim. 3:16,17; Mat. 7:21; Luc. 6:46; Heb. 5:9). 
 
Aplicaciones:
  • Mantenga su espejo a mano (2 Cor. 13:5; Col. 3:16).
  • Deténgase para un enfoque diligente (cf. Ef. 5:15,16). 
  • Mantenga su espejo limpio, sin prejuicios, sin razonamientos (cf. 2 Rey. 5:11,12).
  • No culpe a su espejo, por la realidad que presenta (cf. 1 Ped. 1:25).
 
Conclusión 
  • Santiago nos exhorta a realizar los cambios necesarios para ser bienaventurados.
  • El espejo funciona bien, pero nosotros debemos hacer nuestra parte.
  • ¿De qué sirve mirarnos al espejo si no queremos corregirnos?