Por Josué I. Hernández
- Tres cosas necesarias (Sant. 1:19,20).
- Dios requiere que cada uno sea “tardo para airarse”, y la razón es sencilla (Sant. 1:20).
- Enojo (gr. “orge”), la indignación persistente de la mente, pero no súbita, y con miras a una represalia.
- Ira (gr.
“thumos”), el estallido por la indignación y que suele apagarse con la misma
rapidez.
- “Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo” (Sal. 37:8, LBLA).
- “El hombre pronto a la ira obra neciamente, y el hombre de malos designios es aborrecido… El lento para la ira tiene gran prudencia, pero el que es irascible ensalza la necedad” (Prov. 14:17,29, LBLA).
- “El hombre irascible suscita riñas, pero el lento para la ira apacigua contiendas” (Prov. 15:18, LBLA).
- “Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad” (Prov. 16:32, LBLA).
- “El hombre de gran ira llevará el castigo, porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo” (Prov. 19:19, LBLA).
- “Mejor es habitar en tierra desierta que con mujer rencillosa y molesta” (Prov. 21:19, LBLA).
- “No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento, no sea que aprendas sus maneras, y tiendas lazo para tu vida” (Prov. 22:24,25, LBLA).
- “No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo se anida en el seno de los necios” (Ecles. 7:9).
- “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Rom. 12:19).
- “Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gal. 5:19-21, LBLA).
- “Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia” (Ef. 4:31, LBLA).
- “Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca” (Col. 3:8, LBLA).
- “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (Ef. 4:26,27).
- “como es digno de la vocación… imitadores de Dios como hijos amados” (Ef. 4:1; 5:1,2).
- El ejemplo de Jesucristo (ej. Jn. 2:13-17; Mat. 23:13-36; Mar. 3:5).
- Dios se ha revelado a sí mismo como un Dios de ira (ej. Deut. 1:34-37; Sal. 78:49-61; Is. 5:25; 13:5,9).
- Dios derramará su ira sobre todo aquel que hace lo malo (Rom. 2:5-9).
- Cristo “nos libra de la ira venidera” (1 Tes. 1:10; cf. 2 Tes. 1:5-10).
