Por Josué I. Hernández
- La historia de Moisés y su portavoz, Aarón, presentándose ante Faraón para que dejara libre a Israel, nos ofrece varias lecciones prácticas.
- Observemos cómo Dios trató las negativas de Faraón, y las lecciones para nosotros.
- “Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi
mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de
la tierra de Egipto, con grandes juicios” (Ex. 7:4).
- Dios usó el pecado de Faraón y de los egipcios para que su nombre fuera reconocido: “y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto” (Ex. 6:7); “y sabrán los egipcios que yo soy Jehová” (Ex. 7:5); “Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra” (Ex. 9:16).
- Dios usó la apostasía de los judíos para atraer a los gentiles (Rom. 11:11,14).
- Dios usa la profundidad del pecado para demostrar su gracia (cf. Rom. 5:20; Col. 1:20-22; 1 Tim. 1:16).
- “E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó;
así lo hicieron”
(Ex. 7:6).
- La obediencia parcial no es obediencia (cf. 1 Sam. 15:13-23).
- La obediencia postergada no es obediencia (cf. Hech. 17:32; 24:25).
- La obediencia selectiva no es obediencia (cf. Mat. 23:23).
- “Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo
con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó;
como Jehová lo había dicho. Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio
atención tampoco a esto” (Ex. 7:22,23).
- Cuando el corazón ha sido compungido es momento de obedecer (Hech. 2:37).
- El rechazo de la palabra de Dios solamente produce dureza de corazón (cf. Heb. 3:13).
- “Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme
cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas
sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él
dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que
conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios” (Ex. 8:9,10).
- Cuando la bendición está a la puerta, ¿por qué posponerla hasta mañana?
- ¿Por qué posponer la obediencia una semana, un mes, o un año? ¿Prefiere las ranas?
- “Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en
la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin
de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra” (Ex. 8:22).
- Dios ha prometido estar con sus hijos (1 Ped. 3:12).
- Dios bendice a su pueblo (cf. Ef. 1:3; Mat. 6:33).
- Hay diferencia entre el justo y el malo (Mal. 3:18).
- “Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que
ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no
vayáis más lejos; orad por mí… Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y
no dejó ir al pueblo”
(Ex. 8:28,32).
- Algunos piden que oremos por ellos, para luego olvidarse de Dios (cf. Ex. 10:16-20).
- No quieren obedecer, solo quieren algún alivio terrenal.
- “Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo
que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y
no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. De los siervos de
Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su
ganado a casa; mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus
criados y sus ganados en el campo” (Ex. 9:19-21).
- Pero, el temor debe ser persistente (cf. Ex. 9:30).
- Hay bendición en el temor de Dios (ej. Ex. 20:20; Prov. 1:7; Hech. 9:31; Fil. 2:12).
- “para que cuentes a tus hijos y a tus nietos
las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que
sepáis que yo soy Jehová” (Ex. 10:2).
- Debemos seguir el ejemplo de Abraham (Gen. 18:19).
- Debemos seguir el ejemplo de David (1 Cron. 28:9).
- Debemos seguir el ejemplo de Loida y Eunice (2 Tim. 1:5; 3:15).
- “Porque las cosas que se escribieron antes,
para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la
consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom. 15:4).
- “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y
están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines
de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Cor. 10:11,12).
