El estrés



Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Rendida ante el estrés, la mujer de Job dijo: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). 
  • Ante los reclamos de Israel, Moisés dijo a Dios: “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte” (Num. 11:14,15).
  • Luego de un gran éxito espiritual, Elías estaba agotado emocionalmente y quería morir: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1 Rey. 19:4).  
 
¿Qué es el estrés?
  • “Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves” (RAE).
  • El estrés no es solo cansancio físico, es una carga mental, un peso interno constante, por la sensación de falta de control y las muchas preocupaciones.
  • “La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra” (Prov. 12:25, LBLA).
 
La pesada mochila
  • Cargar una mochila con pocas cosas es fácil. Pero, si cada día le agregamos piedras (afán, turbación, miedos), llegará el momento en que sucumbiremos bajo el peso de ella.
  • El estrés es una mochila que pesa demasiado.
  • Imagine a una persona que viaja en el autobús cargando su pesada mochila, ¿no debiese dejarla en el piso? Muchos viven así: cargando lo que Dios está dispuesto a llevar (1 Ped. 5:7).
 
Afanado por el mañana
  • Un empresario que había logrado una fortuna en los negocios permanecía obsesionado con el futuro de su empresa. Constantemente revisaba los números, no vivía tranquilo, no dormía en paz. Siempre pensaba: “¿Y si todo se derrumba?”.
  • Aunque su empresa iba bien, su mente no descansaba. Con el tiempo desarrolló insomnio severo, problemas cardíacos y ansiedad. Murió por el estrés.
  • Perdió su vida preocupándose por no perder su empresa.
 
Soltando el control
  • Un agricultor trabajaba duro cada día. Pero, vivía estresado por algo que no podía controlar: El clima.
  • Se atormentaba pensando: “¿Y si no llueve? ¿Y si pierdo todo?”
  • Un día, un anciano le dijo: “Haz tu parte, y deja el resto en manos de Dios”. Ese consejo cambió su vida.
  • Siguió trabajando igual, pero dejó de angustiarse por lo que no dependía de él.
  • La paz no viene cuando controlamos todo, viene cuando dejamos a Dios lo que depende de él (Mat. 6:10,33).
 
Del horror a la paz
  • Corrie ten Boom fue enviada a un campo de concentración durante el Holocausto, y experimentó hambre extrema, maltrato constante, y la pérdida de su familia.
  • Cualquier persona habría vivido con estrés y desesperación constante. Pero, ella dijo algo impresionante: “La preocupación no elimina el dolor de mañana, solo te roba la fuerza de hoy”.
  • Si alguien en un campo de concentración pudo encontrar paz, ¿por qué no podríamos nosotros con la ayuda de Jesucristo (Fil. 4:13)?
 
Causas del estrés
  • Capricho, egoísmo: “Hágase mi voluntad” (cf. Mat. 6:10).   
  • Intentar controlar lo incontrolable: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra… porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mat. 6:10,13; cf. Sant. 4:13,14).
  • Mal enfoque de prioridades (Mat. 6:33; cf. Luc. 10:41).
  • Inquietud por cosas que no han sucedido, y, tal vez, nunca sucederán (cf. Mat. 6:34).
  • Falta de fe en Jesucristo (Jn. 14:1).
  • Falta de oración (1 Ped. 5:7).
 
La solución al estrés
  • Confiar en Jesucristo (cf. Jn. 14:1; 14:27; 16:33).
  • Reconocer la fidelidad de Dios (cf. Prov. 3:5; 1 Cor. 10:13).
  • Orar fervientemente (Fil. 4:6,7).
  • Aprender a vivir (Mat. 6:33,34).
 
Para pensar:
  • ¿Qué cosas están llenando mi “mochila”?  
  • ¿Estoy estresado por cosas que no han sucedido?
  • ¿Estoy tratando de controlar lo que no puedo?
  • ¿Estoy orando o solo pensando?  
  • ¿Estoy descuidando mi relación con Jesucristo?
  • ¿Estoy poniendo el reino de Dios en primer lugar?
 
Conclusión
  • El estrés ha destruido demasiadas vidas. Pero, también ha sido vencido por quienes aprendieron a confiar en Dios, soltar el control y reordenar su vida.
  • Dios no promete una vida sin problemas, promete algo mejor, “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7).
  • Hoy es día de salvación.