Por Josué I. Hernández
- La búsqueda de la felicidad ha sido la meta popular. Pero, ¿puede una emoción momentánea satisfacer perpetuamente?
- Muchos dicen: “Si me siento bien, entonces estoy bien” (cf. Heb. 11:25; Sant. 1:2-5).
- La búsqueda
popular: La adrenalina, la diversión, las nuevas experiencias, el placer
inmediato, la autocomplacencia (cf. Ecles. 2:10,11).
- El hermano que se divorció por buscar la felicidad con otra mujer.
- La hermana que arruinó su matrimonio, y se fue buscando la felicidad con otro hombre.
- Las decisiones que enfatizan la felicidad (estudios, trabajo, recreación, relaciones).
- Lo que hoy emociona, mañana aburre. ¿Qué hacer? Perseguir la próxima emoción.
- Perseguir el viento: Otra fiesta, otra relación, otro logro o reconocimiento, otra compra, otro viaje, otro entretenimiento.
- Vivir por lo que se siente: Si te incomoda, huye; si te exige paciencia, apártate; si demanda persistencia, abandónalo.
- Botar lo que no nos sirve: Objetos, personas, relaciones, la oración, la iglesia.
- Vivir para sí mismo (cf. Hech. 20:35).
- Una vida arruinada (cf. 2 Tim. 3:2,4).
- Dormir más en vez de levantarse a trabajar y estudiar.
- Gastar en diversión en vez de ahorrar.
- Rendirse cuando algo se complica.
- Que los hijos sean criados por parientes.
- El sermón del monte (Mat. 5-7).
- El precio del discipulado (Luc. 9:23,24).
- ¿Hablaba mucho de la felicidad o enfatizaba la santidad?
- ¿Eligió la felicidad o la santidad?
- El consejo de David (1 Cron. 28:9).
- El consejo de Salomón (Ecles. 12:13.14).
- El propósito de la vida (Hech. 17:26,27).
- Un mandato divino (1 Ped. 1:15,16).
- La vida eterna (Heb. 12:14).
- La verdadera satisfacción (Rom. 12:1,2).
- Vivimos en la cultura de la emoción rápida. Videos cortos, estímulos constantes, ruido permanente, placer inmediato. Todo debe ser intenso, instantáneo y emocionante.
- Que sigamos a Cristo en santidad, regocijándonos en él, aunque a veces no seamos felices: “como entristecidos, mas siempre gozosos” (2 Cor. 6:10).
