Por Josué I. Hernández
- “Y decía a
todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz
cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que
pierda su vida por causa de mí, ése la salvará” (Luc. 9:23,24).
- La mamá tiene un trabajo “a tiempo completo” que realizar (Tito 2:4,5,15; 3:8).
- No se trata solamente
de “estar metida en la casa” (cf. 1 Tim. 2:15; 5:14; Tito 2:5; 1 Ped. 3:1-6).
- Hay madres que
tienen que trabajar (soltera, viuda, repudiada, urgencia familiar), pero no
estamos enfocando esos casos, sino en la regla de Dios para la madre en el
hogar.
- La esposa cumple con soltura su rol (Prov. 31:12; cf. Gen. 2:18-25; Luc. 2:52).
- La esposa gobierna la casa (cf. Prov. 31:11; 1 Tim. 5:14).
- La esposa depende de su marido (cf. Gen. 3:16; Ef. 5:22,23; 1 Tim. 5:8).
- La esposa sirve
fielmente (cf. Mat. 6:24; 25:21).
- La esposa podrá ser una mujer realizada (cf. Prov. 31:28-31; Heb. 11:1,6).
- Los hijos tienen
a mamá (cf. Tito 2:4).
- Los hijos tienen una madre que les habla de Dios (cf. 2 Tim. 1:5; 3:15; Prov. 31:26).
- Hay comida recién servida (cf. Prov. 31:15).
- Se percibe la
paz y la esperanza (cf. Prov. 31:21,27; Gal. 6:7).
- La mamá puede cocinar para la familia de la fe (Hech. 2:46; cf. Jn. 12:2; Rom. 12:13).
- La mamá puede servir a los necesitados (cf. Prov. 31:20; Hech. 9:36-39).
- Una casa
disponible para estudiar la palabra de Dios (Hech. 5:42).
- El ejemplo de Lidia (Hech. 16:15).
- Hay esperanza de tener obispos (1 Tim. 3:2).
- Hay esperanza de tener diáconos (1 Tim. 3:12).
- Hogar en armonía (cf. 1 Tim. 3:4,12).
- Un hombre reconocido (Prov. 31:23).
- Padre e hijos agradecidos (Prov. 31:28,29).
- Dios es glorificado (Mat. 5:16; 1 Ped. 2:12).
- No se trata de
solamente estar en casa: ¿Es ayuda idónea de su marido? ¿Tienen sus hijos a una
madre que los cría? ¿Ha salido de su hogar la benevolencia? ¿Es su hogar un
centro de hospitalidad y evangelismo?
- “Pues este es
el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son
gravosos” (1 Jn. 5:3).
