La amargura



Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • José dijo a sus hermanos: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Gen. 50:20).
  • Por quienes le crucificaron Jesucristo dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34).
  • Siendo apedreado, Esteban exclamó: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hech. 7:60).
  • Si a un vaso de agua pura le agregamos una gota de veneno, a simple vista continúa siendo agua pura, sin embargo, es agua envenenada. Así es con la amargura, afecta la totalidad del ser (cf. Mar. 7:21-23). 
  • La amargura no aparece de la nada, es como una semilla que cae en el corazón y comienza a germinar, a echar raíces y a dar fruto (cf. Rom. 3:14; Sal. 64:3,4).
 
¿Qué es la amargura?
  • La palabra “amargura” (gr. “pikros”), señala lo que es punzante, cortante, venenoso, y amargo (cf. Luc. 22:62; Sant. 3:11).
  • La persona amargada es una persona envenenada, y que envenena con sus palabras. Es punzante, o cortante, a la hora de hablar y expresarse, y lo hace con virulencia (cf. Ef. 4:26,27,29,31).
  • La persona amargada es atormentada por resentimientos, frustraciones, y tristezas, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia (Tito 3:3).
 
Rompiendo el ciclo
  • Ella creció en un hogar desordenado, donde hubo abuso, gritos y resentimiento. Pero, al formar su propia familia decidió algo distinto: controlar sus palabras, pedir perdón cuando se equivocaba, corregir con misericordia y enseñar con paciencia. El resultado: su familia disfruta la paz.
  • El amor corta las cadenas que la amargura perpetúa.
 
Perdonando la vida de su enemigo
  • David tuvo dos oportunidades para matar al rey Saúl, quien lo perseguía injustamente (1 Sam. 24-26). Pero, decidió actuar con temor de Dios, benignidad y misericordia.
  • Si tuviera la oportunidad de vengarme, ¿lo haría?
  • ¿Para quién no desearía el perdón de Dios (cf. Luc. 23:34; Hech. 7:60)?
 
¿Qué hace la amargura?
  • Distorsiona la manera de pensar (cf. Fil. 4:8).
  • Se expresa mediante palabras y acciones (cf. Mat. 12:34; Ef. 4:31; Sant. 3:13-16).
  • Influye en otros (cf. 1 Cor. 5:6; 15:33; Prov. 22:24,25).
  • Impide la gracia de Dios (cf. Heb. 12:15).
 
¿Cómo vencemos la amargura?
  • “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos” (Ef. 4:22; cf. Ef. 4:31).
  • “y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef. 4:23; cf. Rom. 12:2).
  • “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24; cf. Ef. 2:10; 2 Cor. 5:17).
 
Conclusión
  • La amargura es como tomar veneno esperando que otros mueran.
  • No basta con quitar la amargura, hay que llenar el corazón de las cosas buenas (Ef. 4:32).