Dominio propio



Por Josué I. Hernández

 
Introducción
  • Muchos viven por impulsos: Hacen lo que se siente en el momento, y que parece “libertad”.
  • Ejemplos: Responder en un arrebato de ira, dejar los estudios por diversión, gastar el dinero sin pensar, entrar en una relación dañina por soledad.
  • La Biblia enseña que una persona fuerte no es la que intimida a otros, sino la que sabe gobernarse a sí misma (Prov. 16:32).
 
Lo que es el dominio propio
  • Dominio propio (Gr. ENKRATEIA), de “kratos”, fuerza para regir y dominar (Gen. 43:30,31).
  • Es el dominio de sí mismo, el autocontrol, la virtud de quien domina los propios deseos, pasiones y apetitos para equilibrar las acciones y emociones.
  • Es sujetarse al dominio de Dios (cf. Hech. 24:25; Tito 1:7,8; 2 Ped. 1:5,6).
  • “¿Hallaste miel? Come lo que te basta, no sea que hastiado de ella la vomites” (Prov. 25:16).
 
Ilustraciones
  • Un niño que guarda su trozo de pastel hasta después de la comida.
  • Una niña respirando profundo antes de responder en una discusión.
  • Un adolescente guardando dinero en una alcancía en vez de gastarlo todo.
  • Un estudiante apagando el celular para hacer sus tareas primero.
  • Un joven estudiando, aunque esté cansado.
  • Un joven rechazando una invitación para hacer algo incorrecto.
  • Una joven que no se involucra con el joven que le gusta porque no le conviene.
  • Un joven que se refrena para no ser respondón con sus padres y obedecerles en todo.
  • Una persona pensando antes de hablar en una conversación difícil.
 
Lo que hace el dominio propio
  • Protege (Prov. 25:28).
  • Fortalece (Prov. 16:32).
  • Hace la diferencia (Prov. 14:17,29; 20:13; 29:11).
 
Conclusión
  • El dominio propio es el fundamento de la mansedumbre. Por esto, si no hay dominio propio, no habrá mansedumbre. Sin mansedumbre, no hay obediencia y sin obediencia no hay salvación.
  • El dominio propio es la victoria sobre el egoísmo (cf. Luc. 9:23-26).