Por Josué I. Hernández
- Suele decirse “no le demos más vueltas al asunto” para indicar que la aceptación es el primer paso necesario.
- Mientras damos vueltas al problema, el problema no cambia, pero nosotros sí: nos agotamos, nos frustramos, y lo empeoramos todo.
- No se trata de negar la realidad, sino de enfrentarla con fe (Hab. 3:17-19).
- Imaginen a tres hombres que están en un velero y siendo azotados por una tormenta. Las olas golpean fuerte, y el viento ruge con furor, y el cielo se oscurece más y más. Sin embargo, los tres reaccionan de manera diferente.
- El pesimista dice: “Estamos perdidos. Ya no hay esperanza. Todo ha terminado”. Y paralizado por el miedo se entrega a las circunstancias.
- El optimista dice: “Tranquilos, todo saldrá bien. Ya pasará la tormenta. Dios sabe como hace las cosas”. Y sonriendo se cruzó de brazos esperando lo mejor.
- El prudente observó el viento, consideró el oleaje, enfocó un lugar idóneo en la costa, movió las velas, y tomó el timón.
- No podemos cambiar la tormenta, pero si podemos ajustar las velas (cf. Sal. 46:1-3; Prov. 3:5,6; 1 Cor. 10:13; Sant. 2:26).
- Tribulaciones que azotarán nuestra casa (7:24-27).
- Tormentas que calmó Jesucristo (8:23-27; 14:22-33).
- ¿He perdido la esperanza y me he rendido?
- ¿Estoy esperando que todo cambie para mejor?
- ¿Estoy haciendo todo lo que puedo en medio de la tormenta?
- Confiar en el Señor (cf. Jn. 14:1; Sal. 46:1-3).
- Esperar en el Señor (cf. Sal. 42:11; Is. 40:31).
- Regocijarnos en el Señor (cf. Fil. 3:1; 4:4).
- Fortalecernos en el Señor (cf. Fil. 4:1,13; Ef. 6:10-18).
- Trabajar en el Señor (cf. Rom. 16:12; 1 Cor. 15:58).
- Orar sin cesar (cf. Col. 4:2; 1 Tes. 5:13; 1 Tim. 2:1)
- No podemos controlar las olas, pero podemos mover el timón. No podemos detener la tormenta, pero podemos ajustar las velas.
- La clave para avanzar en la tormenta: Obedecer (Mat. 7:24-27).
- Oír con atención y seguir las instrucciones.
