Por Josué I. Hernández
- Interpretar es “explicar o declarar el sentido
de algo”, pero también es “explicar acciones, dichos o sucesos”.
- La vida no solo se vive, también se interpreta, y nuestra interpretación del pasado influirá en nuestra actitud, nuestras decisiones, y nuestra esperanza.
- Dos personas pueden vivir algo parecido y llegar a conclusiones completamente diferentes. Uno piensa: “Esto arruinó mi vida”. Pero el otro piensa: “Esto me hizo más dependiente de Dios” (cf. Sant. 1:2-5).
- El problema no es solamente lo que vivimos, sino cómo lo estamos interpretando.
- No todo lo que pensamos es necesariamente correcto. Nuestros sentimientos pueden ser reales, pero nuestras conclusiones pueden ser equivocadas (cf. Prov. 14:12; Jer. 17:9).
- ILUSTRACIÓN: Un niño pequeño mira la vacuna y piensa: “Mi mamá no me quiere”. Años después recuerda: “Mi mamá me estaba cuidando”.
- ILUSTRACIÓN: Alguno podría pensar: “No hay esperanza, todo está perdido”. Pero, luego aprende que “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).
- Dios puede usar incluso experiencias difíciles para formar carácter, humildad, paciencia y fe (Rom. 8:28; cf. 1 Ped. 1:7).
- ILUSTRACIÓN: “Vosotros
pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien” (Gen. 50:20).
- Debemos aprender a pensar (Fil. 3:13,14; 4:8; cf. Rom. 12:2).
- ILUSTRACIÓN: Un escultor golpea una piedra con fuerza. Si la piedra pudiera hablar quizá diría: “Me están destruyendo”.
- No podemos servir a dos señores (cf. Mat. 6:24).
- Si servimos a nuestro pasado, no podemos servir a Dios (cf. Rom. 6:22).
- ILUSTRACIÓN: Un conductor que avanza mirando por el retrovisor terminará chocando. El retrovisor es útil, pero su función no es que miremos siempre atrás.
- No podemos avanzar exitosamente si estamos enfocados en nuestro pasado (Heb. 12:1,2).
- Si somos siervos de Dios, debemos enforcarnos en él (cf. Col. 1:10; 3:1,2).
- Si menospreciamos el presente por la añoranza del pasado no somos sabios (Ecles. 7:10).
- La nostalgia constante nos roba la gratitud (Col. 3:15; 1 Tes. 5:18).
- ILUSTRACIÓN: Dos lobos pelean en el corazón. Uno representa la gratitud, el otro la amargura. Ganará el que más alimentemos.
- ILUSTRACIÓN: Dos personas miran a través de la ventana después de la lluvia, una persona se enfoca en el lodo, la otra mira el arcoíris (cf. Fil. 4:4).
- Debemos enfocarnos en el Señor y sus bendiciones (Hech. 13:52; cf. Ef. 1:3; 2:1).
- Necesitamos abrir los ojos (Ef. 1:18).
- Una esperanza viva (1 Ped. 1:3,4,9).
- Dejar atrás la esclavitud del pecado y vivir en santidad (1 Ped. 1:15,16).
- Una nueva vida, útil y con propósito (1 Ped. 2:9,10).
- Limpiar nuestra conciencia en el bautismo (1 Ped. 3:21).
