Tened buen ánimo


 
Por Josué I. Hernández
 

Mateo 14:22-33
 

Introducción
  • El Señor Jesús tenía un plan para sus discípulos.
  • Ellos no esperaban una tormenta en el camino.
  • Considere la cantidad de palabras de Mateo describiendo lo que sucedía, y la cantidad de palabras pronunciadas por el Señor.
  • La instrucción del Señor fue sencilla, debían tener ánimo porque él estaba con ellos (cf. Mat. 9:2,22; Hech. 23:11).
 
Mucho ruido en la fábrica
  • Imaginen que están en una fábrica con maquinaria pesada rugiendo a máxima potencia. Para hacerte oír, no necesitas gritar más fuerte que las máquinas; necesitas que el ingeniero jefe apague el interruptor principal con un solo dedo.
  • Mateo usa muchas palabras para describir el caos (viento en contra, barca azotada, cuarta vigilia, gritos de terror). Es el ruido de las tormentas del mundo.
  • Jesús solo necesita tres frases cortas para tomar el control total. Su palabra poderosa apaga el interruptor del caos.
  • ¿A qué le prestas más atención, a la tormenta o a la palabra del Señor?
 
El ánimo que mandó el Señor
  • “Tened ánimo”, es un requerimiento (imperativo presente) para sus discípulos, el mandato para un cambio de actitud persistente.
  • Es una decisión consciente que rompe el miedo.
  • Es una conducta de obediencia activa.
  • Es una conducta de confianza continua.
  • Es una conducta independiente de las circunstancias.
  • Es la solución al miedo (cf. Mat. 6:30; 8:26; 14:30,31; 16:8).
  • Pedro comenzó a hundirse, el ejemplo vivo de romper esa “confianza continua”.
 
La presencia del Señor
  • Su identidad divina (“Yo soy”; gr. “egó eimí”; cf. Ex. 3:14; cf. Is. 43:10).
  • Su cercanía consoladora (Fil. 4:5; 1 Ped. 3:12; Sal. 145:18).
  • Su poder habilitador (2 Cor. 12:9; Fil. 4:13).
  • “no temáis”, la idea es: “detengan ahora mismo el miedo que están sintiendo”. Debían frenar el pánico de sus corazones.
 
Conclusión
  • “Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios” (Mat. 14:33).
  • La escena de una tormenta y gritos de terror (v.26), termina con rodillas dobladas en adoración (v.33), gracias a la presencia del “Yo soy”.
  • El ánimo no es un sentimiento que debamos esperar; es una decisión de obediencia que debemos activar.