Por Josué I. Hernández
- Debemos recordar a nuestro Señor Jesucristo (2 Tim. 2:8)
- Hacemos memoria de su muerte cada primer día de la semana (cf. Luc. 22:19; 1 Cor. 11:24).
- El evangelio nos recuerda que murió, fue sepultado, resucitó y apareció (cf. 1 Cor. 15:1-8).
- Cumplió las profecías (cf. Sal. 22:12,13,16,18; Is. 53:4-7; Jn. 1:29).
- La perfecta expiación por nuestros pecados (cf. Rom. 5:8; Gal. 1:4; 2:20; 1 Tim. 2:6; Tito 2:14; 1 Ped. 1:18-20).
- La propiciación que nos salva de la ira (Rom. 3:25; 1 Jn. 2:2; 4:10; cf. Lev. 1:4; Gen. 32:20).
- El fundamento del nuevo pacto (cf. Luc. 22:19,20; 1 Cor. 11:23-25; Heb. 10:1-10).
- Predicha por Jesucristo durante su ministerio terrenal (cf. Mat. 12:39; 16:21; 17:9,22)
- La evidencia de su deidad (Rom. 1:4; cf. Jn. 10:11,17,18).
- La garantía de nuestra justificación (Rom. 4:25; 1 Cor. 15:14,17).
- La garantía de nuestra vida en Cristo (Ef. 1:17-21; cf. Rom. 6:5,8; Col. 2:12,13).
- La garantía de nuestra resurrección en el día final (cf. Mat. 25:31,32; Jn. 5:28,29; 1 Cor. 15:21-23).
- La muerte de Jesucristo es el cumplimiento de las profecías y nuestra expiación.
- La resurrección de Jesucristo demuestra su deidad, y también nos garantiza que ante él daremos cuenta (2 Cor. 5:10).
