- La tribulación había comenzado y empeoraría (Apoc. 1:9; 2:13; 6:9; 7:14).
- Satanás quiso
devorar a Jesús, pero fracasó (Apoc. 12:1-12).
- Satanás arremetió contra los seguidores de Jesucristo (Apoc. 12:13-17).
- Satanás levantó a sus aliados: La bestia del mar, la bestia de la tierra y la gran ramera (Apoc. 13; 17).
- Sin embargo, Cristo vencería (Apoc. 17:14).
- Las almas de los fieles rogaban al Señor que viniera pronto (Apoc. 6:9,10).
- El Señor dijo que vendría pronto (Apoc. 1:7,8; 2:5,16; 22:7,12,20).
- Juan respondió: “Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apoc. 22:20).
- ¿Decimos lo mismo respecto a la segunda venida de Jesucristo (Heb. 9:28)?
- ¿Dónde está nuestro tesoro (Mat. 6:19,20)?
- ¿Dónde está nuestra ciudadanía (Fil. 3:20-21)?
- ¿Somos realmente extranjeros y peregrinos (1 Ped. 1:1; 2:11; cf. Heb. 11:13-16)?
- ¿Andamos distraídos con afanes, riquezas y placeres de la vida (Luc. 8:14; 21:34,35)?
- ¿Estamos preparados para cuando el Señor vuelva (Luc. 21:36)?
- Nuestra disposición a orar, “Señor, ven pronto”, es una señal reveladora de nuestra condición espiritual.
- “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la
cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a
todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:8).
