Por Josué I. Hernández
Génesis 25:19-34
- Hay decisiones que cambian una vida, otras cambian una familia, y algunas cambian una nación. Pero muy pocas decisiones alteran el curso de la historia de la redención. En Génesis 25 encontramos una de ellas.
- Dos hermanos gemelos nacieron el mismo día, crecieron en la misma casa, tuvieron los mismos padres y escucharon las mismas promesas de Dios. Sin embargo, uno terminó despreciando aquello que el otro anhelaba.
- Lo sorprendente es que ninguno de los dos actuó correctamente. Uno menospreció lo sagrado; el otro intentó obtenerlo mediante manipulación. Y, sin embargo, por encima de ambos aparece el verdadero protagonista: Dios.
- “Y oró Isaac a
Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su
mujer” (Gen. 25:21).
- Las promesas de Dios no excluyen la oración, sino que la producen.
- ILUSTRACIÓN: Un agricultor sabe que llegará la temporada de lluvia. Sin embargo, no por eso deja de preparar el terreno. La promesa de lluvia no elimina el trabajo. De la misma forma, la promesa de Dios no elimina el esfuerzo de oración.
- Una situación inusual e incómoda, “Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová” (Gen. 25:22).
- Dios reveló su plan respecto a una nación en lugar de otra: Jacob, es decir, Israel, en lugar de Esaú, es decir, Edom (Gen. 25:23; cf. Mal. 1:1-3; Rom. 9:12,13).
- Dios es libre para elegir cómo ha de salvar al mundo.
- ILUSTRACIÓN: Un arquitecto elige una columna para sostener una parte específica del edificio. Su decisión responde a su diseño. La elección tiene que ver con la función dentro del plan.
- Los dos hijos no podrían ser más distintos (Gen. 25:25-28).
- Esaú: Peludo, cazador, hombre de campo, inquieto, esforzado.
- Jacob: Tranquilo, moraba en tiendas, observador, paciente.
- Isaac amaba a Esaú, “porque comía de su caza” (Gen. 25:28).
- Rebeca “amaba más a Jacob” (Gen. 25:28).
- ILUSTRACIÓN: Imagine a un entrenador que favorece constantemente a uno de sus hijos en el equipo. Aunque su hijo tenga talento, los demás crecerán con resentimiento. El favoritismo nunca une una familia. Siempre planta semillas para futuros conflictos.
- No se trata de un mero intercambio. Además de la herencia y el liderazgo, estaba la bendición (Gen. 25:29-34).
- Esaú verbalizó su abatimiento: “estoy muy cansado” (Gen. 25:29).
- Exageró: “He aquí yo me voy a morir” (Gen. 25:32).
- No pensó en el futuro y se comportó como un profano: “¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?” (Gen. 25:32; cf. Heb. 12:16,17).
- Solo buscaba la satisfacción presente: “y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura” (Gen. 25:34).
- ILUSTRACIÓN: Un estudiante vende su computadora para comprar entradas a un partido de futbol. Una semana después no puede terminar su carrera. El placer duró minutos, y la pérdida dura años. Eso hizo Esaú.
- Comió à Bebió
à Se levantó à Se fue à Menospreció.
- Moisés lo describe casi sin respirar. Como diciendo: “No hubo reflexión. Solo impulso”.
- No hay piedad, justicia o amor. A pesar de la promesa de Dios: “el mayor servirá al menor” (Gen. 25:23).
- Se aprovechó de la debilidad física y moral de su hermano (Gen. 25:31).
- Exigió un juramento (Gen. 25:33).
- Los planes de Dios nunca necesitan nuestros pecados para cumplirse.
- Examine qué está valorando realmente.
- Nunca cambie lo eterno por lo inmediato.
- No utilice medios pecaminosos para alcanzar fines correctos.
- La elección de Dios nunca justifica el pecado.
- El favoritismo destruye lentamente una familia.
- Persevere en oración, aun cuando Dios haya prometido actuar.
- Dios eligió el linaje de la promesa, Isaac eligió a Esaú, Rebeca eligió a Jacob, Esaú eligió un placer inmediato en lugar de una herencia permanente, y Jacob eligió la manipulación antes que la espera.
- Dios elige conforme a su propósito; pero los hombres suelen elegir conforme a sus deseos. La pregunta es: ¿con qué criterio está eligiendo usted?
