Mateo 16:5-12
- Todos hemos vivido una situación en la que alguien dice algo y entendemos otra cosa completamente distinta.
- Los discípulos acababan de cometer un pequeño descuido: “se habían olvidado de traer pan” (v.5). Entonces Jesús les dijo: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (v.6).
- Ellos inmediatamente pensaron: “Esto dice porque no trajimos pan” (v.7) Pero Jesús no estaba hablando del pan que habían olvidado. Estaba hablando de doctrinas nocivas que ingresan al corazón, “Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos” (v.12).
- Mateo coloca este episodio inmediatamente después del encuentro con los fariseos y saduceos (16:1-4). Allí, los líderes religiosos fueron incapaces de discernir quién era Jesús; aquí, los discípulos tampoco comprendieron las palabras del Señor.
- El problema que une ambas escenas es la falta de discernimiento.
- Los discípulos interpretaron las palabras del Señor según su preocupación inmediata: El pan (v.7).
- No podían mirar más allá de su necesidad material. La mente suele interpretar conforme al interés del corazón.
- Jesús los reprende por su falta de discernimiento con preguntas que exhibían la profundidad del problema (v.8-11).
- Jesús no les dio nueva información. Les recordó lo que ya sabían. No era falta de evidencia. Era incapacidad para interpretarla correctamente.
- La incredulidad muchas veces no nace de ignorar la verdad, sino de no reflexionar sobre ella.
- ILUSTRACIÓN: El médico intenta explicar a su paciente sobre el peligro de su enfermedad, pero el paciente está preocupado porque la silla de la consulta es incómoda.
- Jesús les recuerda dos milagros: Los cinco panes y los siete panes (v.9,10).
- ¿Por qué? Porque recordar las obras de Dios fortalece la fe, y olvidarlas debilita el discernimiento.
- Toda la historia de Israel demuestra este principio. Cuando Israel olvidó las obras de Dios, olvidó también su voluntad (cf. Deut. 8:11-18).
- Finalmente, los discípulos comprendieron (Mat. 16:6,12).
- ¿Por qué usa Jesús la figura de la levadura? Porque la levadura entra silenciosamente, una pequeña dosis que trabaja desde el interior, que avanza de manera progresiva y que termina afectando toda la masa (cf. 1 Cor. 5:6; Gal. 5:9).
- La falsa doctrina produce una forma equivocada de vivir (cf. Luc. 12:1).
- Sustituir la palabra de Dios por tradiciones humanas (cf. Mat. 15:3-6).
- Enseñar una cosa y practicar otra (cf. Mat. 15:7,8; 16:3; 23:3; 23:27,28; Luc. 12:1).
- Hacer lo bueno para ser vistos por los hombres (cf. Mat. 23:5).
- Buscar la atención y el trato especial (cf. Mat. 23:6,7).
- Usar títulos religiosos (cf. Mat. 23:8-10).
- Practicar la obediencia selectiva (cf. Mat. 23:23,24).
- Invalidar la palabra de Dios por la tradición religiosa.
- Usar la piedad como medio de promoción personal y ganancia.
- Medir la espiritualidad por la apariencia.
- Fomentar el uso de títulos religiosos.
- Exigir lo que Dios no exige.
- Descuidar lo que Dios sí ordenó.
- Un fabricante entregó el manual original de su máquina. Con el tiempo, diferentes personas escriben notas al margen, y con el tiempo, las notas llegan a ser más importantes que el manual.
- Finalmente, el manual no es consultado. Eso ocurrió con los fariseos.
- Cuando la tradición reemplaza a la Escritura, la levadura ha comenzado a leudar.
- Representaban el sector aristocrático y racionalista del judaísmo.
- Negaban la resurrección general, los ángeles y los espíritus (Mat. 22:23; Hech. 23:8).
- Su problema no era intelectual, era espiritual: Habían reducido a Dios al tamaño de su propia razón: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mat. 22:29).
- Elevar a la razón humana por sobre la revelación divina.
- Aceptar las doctrinas que parezcan “razonables”.
- Rechazar los milagros que estén “desafiando a la ciencia”.
- Reinterpretar la Biblia para acomodarla a la cultura.
- Un niño no comprende cómo vuela un avión. Pero su ignorancia no impide que el avión vuele.
- Nuestra incapacidad para comprender plenamente alguna doctrina no invalida la revelación de Dios.
- La razón es una excelente sierva, pero un pésimo amo.
- Eran enemigos. Los fariseos, eran conservadores; y los saduceos, liberales.
- Los fariseos, añadían a la palabra de Dios; y los saduceos, sustraían de ella.
- Los fariseos, elevaban la tradición; y los saduceos, elevaban la razón.
- Los fariseos y saduceos discutían por casi todo. Pero coincidían en una cosa: Rechazaban a Cristo.
- APLICACIÓN: Satanás no tiene preferencia por algún extremo, le basta con alejarnos de la verdad. Una religión gobernada por la tradición humana es tan peligrosa como una religión gobernada por el racionalismo.
- El Señor Jesús no solo dijo: “Mirad”. También dijo: “guardaos”. Primero debemos reconocer el peligro y luego apartarnos de él.
- Antes de aceptar una enseñanza debemos preguntarnos: ¿Proviene realmente de la Palabra de Dios? ¿Respeta toda la revelación divina? ¿Exalta a Cristo o desplaza su autoridad? ¿Es fruto de la Escritura o de la tradición, la cultura o el razonamiento humano?
- Una mente saturada de la palabra de Dios, fortalecida por el recuerdo de su fidelidad, y sometida a la autoridad de Cristo, podrá reconocer la levadura.
