Por Josué I. Hernández
Santiago
2:21-24
- Si hoy le preguntaran: “¿Tiene usted fe?”. Probablemente todos responderíamos: “Sí”. Pero esa no es la pregunta más importante.
- La pregunta verdaderamente importante es: “¿Qué clase de fe tiene usted?”. Porque la Biblia habla de diferentes tipos de fe: “poca fe” (Mat. 8:26), “grande” fe (Mat. 15:28), “tanta fe” (Luc. 7:9), “fe muerta” (Sant. 2:26), fe naufragada (1 Tim. 1:19), etc., y Santiago habla de una fe que llega a ser perfecta.
- Las personas suelen decir: “Yo creo en Dios”, sin embargo, pocos actúan con la fe que Dios aprueba.
La fe perfecta comienza por oír lo que Dios dice
- ILUSTRACIÓN: Un agricultor no puede cosechar donde nunca sembró. Nadie espera encontrar maíz en un terreno donde jamás se puso una semilla. De la misma manera, nadie puede producir fe donde nunca ha entrado la palabra de Dios.
- La Palabra es la semilla; la fe es el fruto (cf. Rom. 10:17; Hech. 15:7).
- La fe es certeza y convicción por la palabra de Dios (cf. Heb. 11:1).
- Ciertamente, podemos creer algo que Dios no ha dicho, pero cuando lo hacemos eso no es fe, sino imaginación e ilusiones, tal vez, terquedad de la propia voluntad, o algo similar.
- ILUSTRACIÓN: Cuando uno aborda un avión, normalmente no conoce al piloto. No revisa el motor. No inspecciona cada tornillo. Simplemente se sienta con esperanza porque confía.
- ¿Creo en lo que Dios dice, aunque no vea nada (cf. Heb. 11:1,3; ej. Rom. 4:19,20)?
- Abraham confió en la infinita grandeza de Dios (Rom. 4:21).
- Abraham caminó por la fe (Rom. 4:12).
La fe perfecta hace lo que Dios dice.
- ILUSTRACIÓN: Un niño pequeño toma la mano de su padre para cruzar una calle muy transitada. No entiende el tráfico. No calcula velocidades. Simplemente confía en quien lo guía. La obediencia es la forma visible de la confianza.
- Abraham no obedeció porque entendía el plan. Obedeció porque confiaba en Dios.
- Dios le ordenó a Abraham que tomara a su amado hijo y lo ofreciera en holocausto (Gen. 22:1-18).
- El hecho de que Dios detuvo a Abraham en el último segundo de ninguna manera disminuye la fe de Abraham (Gen. 22:10-12).
La fe perfecta justifica.
- ILUSTRACIÓN: Hay una diferencia enorme entre creer que un puente existe y cruzarlo. Muchos pueden decir: “Sí, ese puente soporta mucho peso”. Pero solo demuestra verdadera confianza quien camina sobre él. La fe bíblica nunca se queda observando el puente, lo cruza.
- La fe de Abraham fue contada para justicia, es decir, cumplió con la condición por la cual Dios perdona, haciendo al hombre justo (Rom. 4:5-8).
- Santiago quiere que entendamos que la única fe que justifica es la fe activa y obediente, “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Sant. 2:24).
- La única vez que la Biblia dice “solamente por la fe” (Sant. 2:24) enseña que el hombre no es justificado solo por la fe.
- La fe perfecta no es la que simplemente conoce a Dios. No es la que solo habla de Dios. No es la que emociona por un momento.
- La fe perfecta nace al oír la palabra de Dios, confía plenamente en Dios y le obedece, aun cuando no comprende todo el camino.
- Cuando Dios habla, ¿solamente creemos que tiene razón, o hacemos lo que él dice?
- La fe que Dios aprueba no solo llena la mente de convicciones; transforma la vida mediante la obediencia. Esa es la fe perfecta.
