Por Josué I. Hernández
- ¿Qué hacemos cuando Dios parece tardar demasiado?
- Oramos, esperamos, y pasa el tiempo, y nada parece suceder. Entonces surge la idea: “Tal vez Dios espera que yo haga algo”. Y sin darnos cuenta, dejamos de esperar en Dios para “ayudar a Dios”.
- Ese es exactamente el momento en que comienza Génesis 16.
- El problema nunca fue que Dios hubiera olvidado su promesa. El problema fue que Abram y Sarai comenzaron a pensar que Dios necesitaba ayuda.
- La espera desgasta incluso a quienes creen (Gen. 16:3).
- Eso es mucho tiempo. No era una prueba de horas. Es una década.
- El tiempo de espera suele revelar cuánto confiamos en Dios.
- ILUSTRACIÓN: Jóvenes que esperan una oportunidad. Matrimonios que esperan un hijo. Creyentes que esperan la conversión de un familiar.
- Dios había prometido un hijo; Abram y Sarai no estaban persiguiendo algo que Dios no hubiera dicho (cf. Gen. 12:1-3; 12:7; 15:5,6).
- Sarai no propone adulterio. Propone una solución legal según las costumbres de la época (Gen. 16:1,2).
- Era culturalmente aceptable. Socialmente lógica. Humanamente inteligente. Pero seguía siendo “incredulidad”.
- La incredulidad rara vez parece rebeldía. Casi siempre parece “sentido común”.
- Sarai deja de descansar en la promesa y diseña un plan (16:1,2).
- Abram escucha la voz de Sarai, en lugar de perseverar en la palabra de Dios (16:2).
- Lo que parecía una solución termina complicando todo (16:4-6).
- Agar desprecia a Sarai (16:4).
- Sarai culpa a Abram (Gen. 16:5).
- Sarai maltrata a Agar (16:6).
- Agar huye (16:6).
- Ismael nace en medio del conflicto, un hijo según la carne (Gen. 16:15,16; Gal. 4:29).
- La incredulidad es raíz de mucho mal (Gal. 6:7).
- Dios busca a Agar (Gen. 16:7).
- La llama por su nombre (16:8).
- Le muestra el camino y le da esperanza (16:9-12).
- Continuará tratando con Abram y Sarai (cf. Gen. 17:1,2).
- Esto no justifica el pecado de Abram y Sarai, sino que magnifica la gracia de Dios (cf. 1 Cor. 15:10).
- Un negocio construido sacrificando la relación con Dios.
- Una relación iniciada porque “ya era hora”.
- Decisiones financieras tomadas por la desesperación.
- ¿Qué Ismael estamos concibiendo por no esperar en el Señor?
- Los Ismael de hoy casi siempre nacen de buenas intenciones mezcladas con poca confianza.
- Abram quiso producir el hijo de la promesa, pero terminó produciendo otro hijo.
- Siglos después ocurre exactamente lo contrario: María no produce nada. Simplemente recibe en su vientre al Salvador del mundo.
- Isaac nace porque Dios cumple. Jesús nace porque Dios cumple. Toda la historia de la salvación insiste en la misma verdad: Las promesas de Dios nunca llegan por la capacidad humana, sino por el poder de Dios.
