Mateo 15:21-28
- Hay momentos en la vida cuando parece que Dios no responderá. Oramos y esperamos, y seguimos esperando, y nada sucede. “¿Por qué Dios no me oye?” “¿No le importo a Dios?” “¿No recibiré de él alguna respuesta?”.
- Hay una historia que presenta esta sensación: La historia de una mujer cananea que vino a Jesucristo con una necesidad desesperada. Inicialmente, Jesús guardó silencio y los discípulos querían deshacerse de ella. Luego, Jesús habló, y sus palabras parecían cerrar la puerta de la esperanza.
- Si leyéramos el relato hasta la mitad, concluiríamos que la mujer no tenía ninguna posibilidad. Sin embargo, ella recibió uno de los más grandes elogios de Jesucristo.
- ¿Qué hizo la mujer para captar la atención del Señor? ¿Cómo expresó su fe cuando el Señor parecía decirle “no”?
- Jesús viaja casi 70 kilómetros desde Capernaum hasta Tiro y Sidón, o Siro-Fenicia (cf. Mat. 15:21; cf. Mar. 7:26).
- El Señor buscaba algo de privacidad (cf. Mar. 6:31,32; 7:24).
- Una mujer clama pidiendo misericordia: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio” (Mat. 15:22).
- “Pero Jesús no le respondió palabra” (15:23).
- “Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros” (15:23).
- ILUSTRACIÓN: Un padre que observa a su pequeño dar los primeros pasos, no corre inmediatamente para ayudarlo cuando cae. No porque sea indiferente, sino porque sabe que esos segundos fortalecerán al niño.
- En una casa de la región (cf. Mar. 7:24).
- El Señor le explicó el enfoque de su obra, “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mat. 15:24; cf. Mat. 10:6).
- “Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!” (15:25).
- El Señor señaló a los beneficiarios primarios de su ministerio: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos” (cf. Mat. 15:26; Mar. 7:27).
- La mujer se tomó de la palabra del Señor: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos” (15:27).
- ILUSTRACIÓN: Un abogado puede ganar un caso porque encuentra una sola cláusula favorable en un contrato. La mujer hizo algo parecido: no discutió la comparación, no cuestionó al Señor, no reclamó derechos. Simplemente encontró una palabra de esperanza: “perrillos”. Si hay perrillos en la casa, entonces también hay migajas.
- ILUSTRACIÓN: Un pequeño interruptor enciende una enorme planta industrial. No hace falta toda la energía de la central en la mano del operador, basta con tocar el interruptor. Así también, una sola palabra de Cristo basta. Una sola migaja de su gracia es suficiente para transformar nuestra vida.
- El elogio del Señor y el milagro: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” (15:28).
- Clamó usando las palabras correctas, se postró ante la persona correcta, oyó con atención a la persona correcta, y uso la clave que le dio la persona correcta.
- Muchas personas buscaron los milagros del Señor Jesucristo, pero ella terminó abrazando al Jesucristo de los milagros.
- Debemos “importunar” a Dios.
- La fe se expresa en la insistencia.
- Dios enseña a los que le buscan con insistencia.
- La fe se fundamenta en la palabra de Dios.
- Lo poco de Dios es suficiente.
- La fe capta la atención de Dios.
- La fe no abandona a Jesucristo cuando no entiende a Jesucristo.
- La historia comenzó con una mujer pidiendo un milagro y terminó con Jesús elogiando su fe y concediendo su petición.
- Muchos habrían regresado después del silencio. Otros se habrían ido después de la respuesta difícil. Ella permaneció. Y porque permaneció, descubrió que detrás del aparente rechazo nunca dejó de existir un corazón lleno de misericordia.
- La pregunta para nosotros no es si Dios sigue siendo poderoso. La pregunta es: ¿seguiremos creyendo cuando Dios parece guardar silencio? ¿Estaremos atentos a su palabra para captar la clave que necesitamos?
