Por Josué I. Hernández
Génesis 35:16-21
- Hay tragedias que parecen dividir nuestra historia en dos, en un “antes de” y “después de”. Y aunque pensemos que todo debiese detenerse, el reloj continúa, las responsabilidades continúan, y nosotros también debemos continuar.
- Jacob sufrió esta experiencia volviendo desde Betel donde había levantado un altar. Dios se le había aparecido confirmando su nuevo nombre: “Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel” (Gen. 35:10), y reiterándole las promesas: “Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra” (35:11,12).
- Todo parecía indicar que comenzaba una etapa extraordinaria cuando partieron de Bet-el (35:16). Sin embargo, no todos llegarían al siguiente campamento, la mujer por la cual Jacob había trabajado tantos años, su amada Raquel, la madre de José, no terminaría el viaje (Gen. 35:18).
- ¿Qué hace un hombre de fe cuando, gozando de la plena comunión con Dios, tiene que experimentar uno de los dolores más grandes de su vida?
- Jacobo acaba de salir de Bet-el, y pocos kilómetros después se desata la tragedia (Gen. 35:16,17).
- Estar bajo la bendición de Dios no significa vivir sin sufrimiento (cf. Sal. 73).
- El fuego de prueba no es algo extraño en la vida del cristiano (cf. 1 Ped. 1:6,7; 4:12; Sant. 1:2-4).
- ILUSTRACIÓN: Imaginen dos caminos, uno pasa por un valle llenos de flores, arroyos y árboles frutales, y el otro pasa por un valle oscuro y tenebroso. Podríamos pensar que Dios nos llevará por el primer camino, pero Dios podría llevarnos por el valle de sombra de muerte (Sal. 23:1-4).
- Raquel deseaba tener hijos, y cuando nació José quería otro más (Gen. 30:1,24).
- El hijo deseado nació en las más difíciles circunstancias (Gen. 35:16,17).
- Entonces, ocurre una de las escenas más conmovedores del Génesis (35:18).
- Mientras su alma salía, Raquel pronunció su última palabra: “Ben-oni” = “hijo de mi tristeza, o aflicción”.
- Su último hijo quedó asociado con su último sufrimiento.
- Aplicación: Todas las bendiciones que Dios conceda no nos eximen del dolor. Será un engaño pensar que determinada bendición nos evitará el sufrimiento.
- “Y aconteció que al salírsele el alma (pues
murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín” (Gen. 35:18).
- ¿Debía el hijo cargar con la tragedia que acompañó su nacimiento?
- Jacob no pudo cambiar lo ocurrido, pero sí pudo impedir que la tragedia fuese la identidad permanente de su hijo.
- ILUSTRACIÓN: Una cicatriz demuestra que hubo una herida, pero también demuestra que la herida no permaneció abierta para siempre. La cicatriz no niega que dolió, lo recuerda, pero también declara que la herida sanó.
- Aplicación: El dolor no debe convertirse en
nuestra identidad. La tragedia no debe definir lo que somos.
- “Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino
de Efrata, la cual es Belén. Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta
es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy. Y salió Israel, y plantó su
tienda más allá de Migdal-edar” (Gen. 35:19,21).
- Raquel fue sepultada, y sobre su sepultura se alzó un monumento (cf. Gen. 28:18-22; 31:45-52; 35:14,15).
- Jacob no escondió su dolor ni borró a Raquel de su historia: Levantó una columna. Pero, no edificó una casa.
- Debemos aprender a distinguir entre recordar y quedarnos atrapados (cf. Gen. 42:36-38; 44:27-29; 48:7; 49:22-26). Podemos sufrir la tragedia sin permitir que controle nuestro futuro.
Después de levantar la columna debemos levantar otra vez la tienda
- “Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de
Migdal-edar” (Gen.
35:21).
- El texto no dice: “Jacob continuó su camino”. Dice: “Entonces partió Israel” (LBLA).
- Israel siguió adelante, había camino por recorrer.
- ILUSTRACIÓN: Imaginen la escena desde lejos. En el camino queda la columna y más adelante se alza una tienda. La columna dice: “Aquí ocurrió algo que jamás olvidaré”. La tienda dice: “Tengo camino por recorrer”.
- Aplicación: Todos dejamos columnas (personas, etapas, experiencias y lugares), pero mientras Dios nos conceda vida hay una tienda que levantar más adelante.
- Siglos después, Belén sería el escenario del nacimiento de Jesucristo (cf. Miq. 5:2; Mat. 2:1). Jacob ni siquiera podría imaginar que un escenario de muerte Dios lo convertiría en un escenario de vida.
- Aunque no inventamos explicaciones para cada tragedia, reconocemos que no podemos contemplar la historia completa.
- Una columna quedó en el camino, pero la historia no terminó ahí. Jacob podría pensar: “Ahí murió Raquel, pero Dios no ha terminado conmigo”.
