Por Josué I. Hernández
Hebreos 10:36
Introducción
- Pocas preguntas generan tanta incertidumbre entre los cristianos como esta: ¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios?
- Algunos esperan una señal extraordinaria, una voz del cielo o una fuerte impresión interior antes de tomar una decisión. Otros interpretan cualquier circunstancia favorable como una confirmación de la voluntad de Dios. Sin embargo, la Biblia presenta un panorama más amplio.
- En esta lección responderemos preguntas como: ¿Qué es la voluntad de Dios? ¿Cómo podemos procurar hacerla? ¿Cómo distinguir entre lo que Dios manda, lo que dirige y lo que simplemente permite?
- Voluntad (gr. thelema): aquello que se quiere; deseo, propósito, elección, determinación o decreto (Jn. 4:34; 8:29; Mat. 26:42).
- La voluntad de Dios no siempre puede predecirse, pero siempre puede procurarse
La voluntad revelada
- Revelada por medio de Cristo (Heb. 1:1,2).
- Revelada por medio de los apóstoles (Jn. 16:13; cf. Hech. 2:42; 1 Cor. 14:37; 2 Tes. 2:15).
- Preservada en las Escrituras (2 Tim. 3:16,17).
- Puede conocerse, entenderse y obedecerse (Ef. 5:17).
- ILUSTRACIÓN: Dios no le dijo a Noé que simplemente construyera un arca; le reveló exactamente cómo debía hacerlo. Noé no tuvo que adivinar la voluntad de Dios, sino obedecer lo que Dios ya había revelado (Gen. 6:14-16). Del mismo modo, nuestras preguntas ya tienen respuesta en la Biblia.
La voluntad providencial
- La manera en que Dios gobierna las circunstancias y dirige los acontecimientos conforme a su sabiduría, sin anular la responsabilidad humana.
- Nunca contradice la voluntad revelada.
- Siempre armoniza con el carácter de Dios.
- Se manifiesta mediante circunstancias y oportunidades (Rom. 1:10; 15:32).
- No se descubre mediante emociones, sino procurando actuar conforme a la palabra de Cristo (cf. Col. 3:17).
- ILUSTRACIÓN: Abraham no recibió una revelación directa acerca de quién sería la esposa de Isaac. Encomendó la misión a su piadoso y prudente siervo. Rebeca también decidió libremente ir (Gen. 24:58). La providencia de Dios actuó sin eliminar la responsabilidad humana.
La voluntad permisiva
- Aquello que Dios decide permitir, aunque no necesariamente apruebe.
- No todo lo que Dios permite le agrada.
- El permiso divino nunca debe confundirse con aprobación.
- Muchos justifican sus decisiones simplemente porque Dios no las impidió.
- ILUSTRACIÓN: Dios permitió que Israel tuviera un rey, aunque declaró que el pueblo lo estaba rechazando a él (cf. 1 Sam. 8:7; Os. 13:11). El hecho de que Dios concediera su petición no significó que la aprobara. Muchas veces Dios permite decisiones cuyas consecuencias el hombre deberá enfrentar.
Aplicaciones
- Aprender, aceptar, practicarla y enseñar la voluntad revelada por Dios (cf. Ef. 3:4; 4:15; 5:17).
- Procurar agradar al Señor (2 Cor. 5:9; cf. 2 Cor. 8:5; Sant. 4:15).
- Orar por sabiduría, discernimiento y madurez (Sant. 1:5-8, cf. Col. 1:9; 4:12).
- Buscar buen consejo (cf. Prov. 11:14; 12:15).
- Esperar en el Señor (cf. Sal. 37:3-5, 23; Is. 40:31).
- Escoger lo mejor, lo conveniente y edificante (cf. Fil. 1:9-10; 1 Cor. 10:23).
- ILUSTRACIÓN: El apóstol Pablo expresó repetidas veces su deseo de visitar Roma “por la voluntad de Dios” (Rom. 1:10; 15:32). No sabía cómo ocurriría. Finalmente llegó como prisionero. Él procuró la voluntad de Dios, pero solo reconoció plenamente la dirección providencial cuando Dios abrió el camino de una forma inesperada.
Precauciones
- No creer que todo lo permitido por Dios es agradable a él.
- Cuando existan varias opciones, escoger la que glorifique a Dios.
- No actuar precipitadamente cuando aún es posible reflexionar, orar y considerar mejores alternativas.
- ILUSTRACIÓN: Balaam insistió en hacer lo que Dios inicialmente le había prohibido. Finalmente, Dios le permitió ir, pero su permiso no significó aprobación. El ángel del Señor salió a resistirlo en el camino (Num. 22:22-32). Dios puede permitir una decisión y, al mismo tiempo, mostrar su desagrado por ella.
Conclusión
- La voluntad revelada debe obedecerse. No buscamos nuevas revelaciones cuando Dios ya ha hablado.
- La voluntad providencial debe procurarse. No buscamos descifrar algún plan secreto, sino que avanzamos en oración, paciencia y confianza, dejando que Dios dirija nuestros pasos.
- La voluntad permisiva nunca debe confundirse con la aprobación divina. El hecho de que Dios permita algo, no significa que le agrade.
- Quien aprende a obedecer la voluntad revelada, confía en la voluntad providencial y evita abusar de la voluntad permisiva.
- Antes de cualquier otra cosa, debemos preguntarnos: ¿Estoy obedeciendo al Señor Jesucristo? ¿Estoy procurando agradar al Señor en todo? ¿Estoy dispuesto a aceptar la dirección que el Señor providencialmente disponga?
