Por Josué I. Hernández
Éxodo 20:1-17
- Vivimos en una sociedad que intenta solucionar sus problemas cambiando leyes, creando programas y aumentando controles. Pero una pregunta permanece: ¿puede una sociedad volverse piadosa si no cambian las personas que la componen?
- Cuando Dios entregó los diez mandamientos a Israel, no estaba simplemente entregando una lista de prohibiciones; estaba revelando mandamientos que exhibían su sabiduría en un pueblo sujeto al pacto (cf. Deut. 4:6-8).
- Nosotros no estamos bajo el pacto mosaico (Col. 2:14; Heb. 8:6–13), pero el Nuevo Testamento reafirma claramente muchos de los principios morales contenidos en esos mandamientos (Rom. 13:8-10).
- Dios debe ser reconocido, respetado y reverenciado: “Yo soy Jehová tu Dios” (Ex. 20:2).
- Los primeros mandamientos establecen que Dios debe ocupar el primer lugar en la vida de su pueblo (Ex. 20:3-7).
- Antes de decirle al individuo cómo debe tratar a su prójimo, Dios establece cómo debe relacionarse con él.
- El cuarto mandamiento funcionó como una señal del pacto entre Dios e Israel (cf. Ex. 20:8; 31:13,16,17).
- La ley comienza con Dios, no con el hombre. Una sociedad comienza a deteriorarse cuando el hombre deja de preguntar: “¿Qué quiere Dios?”, y comienza a preguntar únicamente: “¿Qué quiero yo?”.
- Aplicaciones: Reconocer a Dios, respetar su autoridad, y reverenciar su nombre.
- Dos mandamientos protegen las relaciones fundamentales dentro de la familia: el respeto de los hijos hacia sus padres y la fidelidad matrimonial (Ex. 20:12,14).
- El Nuevo Testamento reafirma ambos principios (cf. Ef. 5:22–33; 6:1-4; Heb. 13:4).
- Aplicaciones: Los hijos deben honrar a sus padres (cf. Mat. 15:3-6; 1 Tim. 5:4). Los padres tienen la responsabilidad de formar a sus hijos (Ef. 6:4). El matrimonio debe ser honrado (Mat. 19:6).
- ILUSTRACIÓN: Cuando una casa no tiene fundamento, podemos pintar las paredes, cambiar las puertas o colocar muebles nuevos. Pero si el problema está en los cimientos, los cambios superficiales no resolverán el problema. La familia funciona de manera semejante.
- Una sociedad no puede ser fuerte si sus familias están edificadas sobre fundamentos débiles.
- Tres mandamientos protegen aspectos fundamentales de la convivencia humana: la vida, los bienes y la verdad (Ex. 20:13,15,16).
- El Nuevo Testamento enseña lo mismo (cf. Rom. 13:8-10).
- Aplicaciones: La vida humana tiene un valor especial porque el hombre fue creado a imagen de Dios (cf. Gen. 1:26,27). Debemos respetar lo que pertenece a otros y trabajar honestamente (cf. Ef. 4:28; 2 Tes. 3:10). Debemos respetar la verdad (Ef. 4:25).
- ILUSTRACIÓN: Un puente puede parecer perfectamente sólido por fuera, pero si sus componentes internos están deteriorados, llegará el momento en que colapsará. La confianza funciona de manera semejante en una sociedad.
- Una sociedad puede tener leyes, tribunales, contratos y sistemas de seguridad; pero una enorme parte de su funcionamiento cotidiano depende de algo que no aparece en ningún documento: la confianza. Cuando la mentira y el engaño se normalizan, la confianza se deteriora.
- El décimo mandamiento es especialmente revelador: “No codiciarás” (Ex. 20:17).
- Dios no quiere simplemente una sociedad donde las personas tengan miedo de hacer el mal; quiere personas cuyo corazón aborrece lo malo y ama lo bueno.
- Aplicaciones: Debemos cuidar el corazón (cf. Prov. 4:23). Necesitamos aprender contentamiento (cf. Fil. 4:11; 1 Tim. 6:8). Debemos alegrarnos por el bien de otros (cf. Rom. 12:15)
- ILUSTRACIÓN: Si un árbol produce fruto malo, podemos quitar los frutos uno por uno. Pero si dejamos intacta la raíz, volverán a aparecer. De igual manera, podemos intentar controlar determinadas conductas sin tratar el corazón (cf. Mar. 7:20–23).
- La solución no está en controlar conductas externas; cada uno debe examinar su corazón, arrepentirse de lo malo y someterse a la voluntad de Dios.
- El cuarto mandamiento decía: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Ex. 20:8).
- El sábado fue una señal del pacto entre Dios e Israel (Ex. 31:16,17; Deut. 5:1-21).
- La ley del Antiguo Testamento, que incluía la guarda del sábado, fue anulada y abolida por Cristo en la cruz (cf. Col. 2:16,17; Ef. 2:15).
- No estamos enseñando que los cristianos deban guardar los diez mandamientos como código del Antiguo Pacto. Estamos mostrando que varias exigencias morales que aparecen en ellos también son reafirmadas por Cristo y sus apóstoles en el Nuevo Testamento.
- Una sociedad piadosa no comienza en el palacio de gobierno, ni en alguna nueva legislación, ni en algún programa social; comienza en el corazón del individuo que reconoce la autoridad de Dios.
- Cuando Dios ocupa el primer lugar, lo reconocemos como autoridad, lo tratamos con reverencia, honramos a nuestros padres, honramos el matrimonio, respetamos la vida, respetamos lo que pertenece a otros, hablamos verdad y rechazamos la codicia.
- “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Rom. 13:10).
- Lo que estamos viendo no es una colección arbitraria de reglas sociales. Es la expresión práctica del amor al prójimo bajo la autoridad de Dios.
