Cuando cada uno hace lo que bien le parece



Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Jueces describe una época de profunda decadencia espiritual, moral y social.
  • El libro resume aquella condición con una frase: “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 17:6; 21:25).
  • El problema no era que Dios hubiera dejado de gobernar. El problema era que Israel se había olvidado de Dios (cf. Deut. 8:11-20).
  • Cuando cada uno actúa según lo que bien le parece, el resultado no es libertad, sino desorden (cf. Mat. 6:33).
 
Una generación deja de conocer al Señor
  • “se levantó otra generación después de ellos que no conocía a Jehová” (Jue. 2:10).
  • La generación anterior había conocido al Señor y sus obras (Jue. 2:7).
  • Dios había ordenado transmitir diligentemente su palabra a los hijos (Deut. 6:4-9, 20-25).
  • El resultado revela una falla general en la transmisión de la fe, aunque siempre hubo personas de fe.
  • Una generación que deja de transmitir el conocimiento del Señor deja a la siguiente generación vulnerable a sus propios criterios (cf. Ef. 6:4; 2 Tim. 2:2).
 
Cada uno comienza a decidir por sí mismo
  • “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 17:6).
  • El problema general fue decidir por sí mismos lo qué les parecía bueno.
  • Micaía ilustra el principio: estableció su propia forma de adoración (Jue. 17:1-13; cf. “culto voluntario”, Col. 2:23).
  • Dejaron de preguntar: “¿Qué ha dicho Dios?”. Solo preguntaban: “¿Qué me parece correcto?”
  • Cuando el criterio humano reemplaza la autoridad divina, el hombre se convierte en su propia norma (cf. Prov. 14:12; Jer. 10:23).
 
El criterio propio produce desorden
  • Religión: idolatría y adoración según el propio criterio (Jue. 17-18).
  • Moral: inmoralidad y violencia extrema (Jue. 19).
  • Sociedad: conflicto y guerra civil (Jue. 20-21).
  • El libro termina con la misma explicación: “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 21:25).
  • Cuando cada uno establece su propia norma, el caos prevalece y la destrucción es segura (cf. Os. 4:6).
 
El verdadero Rey sigue siendo Dios
  • “no había rey en Israel” (17:6; 21:25) no significa que Israel careciera de gobierno. Jehová seguía siendo su Rey.
  • El problema fundamental no era la ausencia de un gobernante humano, sino el rechazo del gobierno de Dios.
  • Cristo ha sido exaltado como “Señor y Cristo” (Hech. 2:36; cf. 1 Ped. 3:22).
  • La pregunta fundamental no es: “¿Qué me parece bien?”. Sino: “¿Qué ha dicho el Señor (Col. 3:17)?”.
 
Conclusión
  • Jueces 2:10 muestra la raíz: Una generación dejó de conocer al Señor.
  • Jueces 17:6 muestra la actitud: Cada uno hizo lo que bien le parecía.
  • Jueces 21:25 muestra el resultado: El desorden alcanzó a toda la sociedad.
  • La solución no es hacer mejor nuestra voluntad. La solución es someternos a la voluntad de Dios.
  • No se trata de hacer lo que bien nos parece, sino de hacer lo que bien le parece al Señor.