Cuando Jesús corrige nuestras suposiciones



Por Josué I. Hernández
 

Mateo 17:24-27
 

Introducción
  • Hay una diferencia entre decir: “Esto es lo que Dios ha dicho”; y decir: “Esto es lo que yo creo que Dios diría”.
  • Pedro se encontró en una situación aparentemente sencilla. Le preguntaron si Jesús pagaba el impuesto del templo y respondió inmediatamente: “Sí”.
  • Sin embargo, Pedro había respondido sin consultar a Jesús. Cuando finalmente Jesús habló, Pedro descubrió que el asunto era mucho más profundo de lo que había supuesto.
  • Este pasaje nos enseña cuán razonables pueden parecer nuestras suposiciones, y aun así, necesitar ser corregidas por Cristo.
 
No debemos suponer lo que Cristo autorizaría
  • Cuando los cobradores preguntaron a Pedro “¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?”; Pedro respondió inmediatamente (Mat. 17:24-25; cf. Ex. 30:13-14; 38:26; 2 Cron. 24:9).
  • La respuesta de Pedro parecía lógica. Jesús era judío, respetaba la ley y el templo, y el impuesto estaba relacionado con el centro religioso del pacto que Dios hizo con Israel.
  • Pero hay un detalle importante: Pedro respondió antes de consultar a Jesús, suponiendo cuál sería la respuesta del Señor.
  • Esto también puede sucedernos. Podemos pensar: “Esto seguramente agrada al Señor”. “El Señor Jesús estaría de acuerdo con esto”. “Seguramente quiere que hagamos esto”. “No veo nada malo en esto”. “Es una buena idea, así que debe ser correcta”.
  • Pero “una buena idea” no necesariamente es “una enseñanza de Cristo”. Una buena intención no convierte una opinión en mandamiento (cf. Mat. 7:21-23; 15:9).
  • Cuando hablamos de la voluntad de Dios, debemos distinguir cuidadosamente entre: Lo que Dios ha dicho, y lo que nosotros suponemos que Dios diría.
  • Aplicación: Antes de afirmar: “El Señor quiere esto”, preguntemos: “¿Dónde lo ha enseñado?”. Antes de suponer cuán buena sería una práctica, preguntemos: “¿Qué autoridad bíblica tenemos para ella?”.
  • Principio: No imaginar lo que Cristo diría, sino escuchar y obedecer lo que Cristo ha dicho (cf. Mat. 17:5; Heb. 1:1,2).
 
Cuando Jesús habla, corrige nuestra perspectiva
  • El impuesto estaba relacionado con el templo, la casa de Dios. Si los reyes no cobran impuestos de sus propios hijos, ¿por qué el Hijo de Dios debiese pagar tal impuesto?
  • Pedro estaba pensando en una obligación: “Hay que pagar el impuesto”. Pero Jesús señaló una cuestión mucho más profunda: “Su identidad” (Mat. 17:25-26; cf. Mat. 12:6; Luc. 2:49; Jn. 2:16).
  • ILUSTRACIÓN: Podemos ignorar un mapa porque contradice nuestra percepción del camino. Podemos estar convencidos de que vamos en la dirección correcta porque el camino “parece” correcto (cf. Prov. 14:12).  
  • Podríamos acercarnos a la Biblia preguntando: “¿Qué texto confirma lo que creo?”; pero, también podemos acercarnos preguntando: “Señor, ¿qué necesito aprender?”
  • Aplicación: Cuando la Biblia contradiga nuestra opinión, no cambiemos la Biblia; cambiemos nuestra opinión. Cuando Cristo corrija nuestro criterio, no defendamos nuestra suposición; sometámonos a su autoridad.
 
La libertad que tenemos en Cristo debe usarse para el bien de otros
  • Jesús era libre, pero decidió pagar, no porque estuviera obligado, no porque Pedro hubiera tenido razón, sino para evitar un tropiezo (Mat. 17:27).
  • Jesús no renunció a la verdad acerca de su derecho, renunció voluntariamente a ejercer su derecho.
  • Debemos estar dispuestos a renunciar a nuestros derechos o privilegios por el bien de otros (cf. Mat. 18:6-7; 1 Cor. 8:13; 10:31-11:1).
  • Aplicación: Esto tiene aplicación en el matrimonio, la familia, la congregación, nuestras relaciones con otros cristianos, y todo asunto de opinión.
  • Preguntémonos: “¿Estoy defendiendo la verdad o simplemente defendiendo mi derecho?”. Y cuando se trate de un asunto en el que tenemos libertad personal: “¿Cómo puede mi libertad convertirse en una oportunidad para servir a otros?”
 
Conclusión
  • Tres preguntas: 1) ¿Estoy hablando conforme a la palabra de Cristo, o conforme a lo que supongo que Cristo diría? 2) ¿Estoy dispuesto a permitir que su palabra corrija mis opiniones? 3) Cuando tengo libertad, ¿la utilizo para exigir mis derechos o para el bien de otros?
  • Pedro aprendió una lección que nosotros también necesitamos aprender: No debemos permitir que nuestras suposiciones hablen más fuerte que la palabra de Cristo. Cuando Jesús habla, nuestras suposiciones deben callar, nuestra mente debe corregirse y nuestra vida debe obedecer.