Por Josué I. Hernández
- Rahab recibió a los espías en paz (Heb. 11:31) y los envió por camino seguro (Sant. 2:25), pero mintió cuando los escondió (Jos. 2:1-7).
- Luego, vemos que Rahab es integrada al pueblo de Dios (Jos. 6:22-25) y tiene un lugar en la genealogía de Jesucristo (Mat. 1:5,16).
- El enemigo de la Biblia afirma que Dios se contradice, que es inconsistente, porque condena la mentira (cf. Prov. 6:16,17; 12:22; Col. 3:9; Apoc. 21:8), y afirma no mentir (cf. Tito 1:2), pero elogia a una prostituta que mintió.
- Dios elogia la fe de Rahab (cf. Heb. 11:31; Sant. 2:25).
- La Biblia no elogia ni su mentira, ni su prostitución.
- Una nación maldita (cf. Gen. 15:16; Lev. 18:30; Deut. 12:30; 18:9-14).
- La tierra ya no podía soportarlos (Lev. 18:25).
- Rahab fue una prostituta que mintió (Jos. 2:1-8).
- Recibió a los del pueblo de Dios (Jos. 2:1).
- Cuidó a los del pueblo de Dios (Jos. 2:15,16).
- Expresó su fe (Jos. 2:9-11).
- Pidió misericordia (Jos. 2:12,13).
- Siguió las instrucciones de salvación (Jos. 2:18-21; 6:17,25).
- La nación de Rahab no pertenecía a la era mosaica, sino a la era patriarcal.
- Rahab deseaba
cambiar, y el Señor le proporcionó una salida.
- El registro en Josué 2 la señala como una mujer en transición.
- Su tropiezo al mentir no anula su caminar de fe (cf. Rom. 4:12).
- Rahab es un ejemplo maravilloso de lo que Dios puede hacer con nosotros si nos sometemos (cf. Jer. 18:6; 2 Tim. 2:21; Hech. 8:37,38).
