Por Josué I. Hernández
Hageo 1:5
- Unos 6 siglos antes de Cristo, Judá fue llevado cautivo a Babilonia, y Jerusalén y el templo fueron saqueados y destruidos (cf. Jer. 25:8-11).
- 70 años después los judíos volvieron de la deportación (cf. 2 Cron. 36:22,23).
- La intención del Señor fue que reconstruyeran el templo (cf. Esd. 1:1-5), sin embargo, las prioridades del pueblo eran otras.
- Fueron desalentados por enemigos (Esd. 4:1-5; 4:24).
- No tenían tiempo para la casa de Dios (Hag. 1:2).
- Pero sí tenían tiempo para sus casas (v.3,4).
- Sus prioridades eran claras (v.9).
- Una vida desordenada: “¿Es para vosotros tiempo, para
vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?”
(Hag. 1:4).
- Un examen necesario: “Pues así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos” (v.5).
- Una consideración de los hechos: “Sembráis mucho, y recogéis poco;
coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os
calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto” (v.6).
- Un llamado al arrepentimiento: “Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y
reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho
Jehová” (v.7,8).
- Un juicio divino: “Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en
casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por
cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa”
(v.9).
- Una consideración del juicio divino: “Por eso se detuvo de los cielos
sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía
sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el
aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las
bestias, y sobre todo trabajo de manos” (v.10,11).
- Temor y obediencia (Hag. 1:12-15).
- Aquí hay ejemplo para nuestra enseñanza (cf. Rom. 15:4; 1 Cor. 10:11).
- Ordenar nuestra vida (cf. Mat. 6:33; 10:37-39).
- Meditar bien en nuestros caminos (cf. Ef. 5:15,16).
- Trabajar en la construcción del templo (Ef. 2:19-22; 4:15,16; 1 Cor. 3:5-9).
- Trabajar en el templo (cf. 1 Ped. 2:5).
- Cada uno debe hacer su parte (cf. 1 Ped. 4:10,11; Rom. 12:3-8; 10:14,15).
- Dios puede multiplicar nuestras semillas (2 Cor. 9:6-11).
- Cuando reaccionaron con temor al divino mensaje de reprensión, Dios los animó (Hag. 1:12,13).
- Si hacemos lo que el Señor requiere él estará con nosotros (cf. Mat. 28:18-20; Heb. 13:5).
