Por Josué I. Hernández
Santiago 1:13
- La vida eterna es para aquellos que soportan la prueba y no ceden a la tentación (Sant. 1:12,13).
- Pero, ¿y si alguno falla? ¿Quién es el responsable de que alguno sucumba ante las tentaciones y pruebas?
Dios no es el responsable
- Ninguno puede atribuir su pecado a Dios (Sant. 1:13).
- “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Gen. 3:12).
- “Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto” (1 Sam. 13:11,12).
El diablo no es el responsable
- El diablo es “el tentador” (cf. Mat. 4:3; 1 Cor. 7:5; 1 Tes. 3:5).
- El diablo es el engañador del mundo (cf. 2 Cor. 11:3; Ef. 6:11; Apoc. 12:9).
- El diablo es mentiroso (Jn. 8:44).
- Santiago implica la acción del diablo (Sant. 1:14).
- Santiago informa cómo hacer huir al diablo (Sant. 4:7).
- El diablo ingresa cuando le dan espacio (cf. Mar. 4:15; Hech. 5:3).
El pecador es el responsable
- No soportó la prueba (Sant. 1:12).
- Cedió a la tentación (Sant. 1:14-16; cf. Heb. 4:15).
- No tenía que pecar (Sant. 1:15; cf. Jn. 8:11; 1 Jn. 2:1).
- Santiago explica el proceso de la tentación usando dos figuras (Sant. 1:14,15).
- Nuestra responsabilidad es aborrecer lo malo y abstenernos de toda especie de mal (cf. Rom. 12:9; 1 Tes. 5:22).
- “Amados hermanos míos, no os engañéis” (Sant. 1:16, LBLA).
- Debemos evitar lugares o actividades donde otros sucumben rutinariamente al pecado y sus efectos.
- Debemos evitar los lugares o actividades donde hemos sucumbido en el pasado.
