Por Josué I. Hernández
“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina;
mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Sam. 17:45).
Introducción
- Las circunstancias (1 Sam. 17:1-3).
- El gigante (v.4-7,33).
- El desafío (v.9,16).
- La reacción de Israel (v.11,24).
La fe de
David
- Dios requiere de nosotros el mismo tipo de fe (cf. Rom. 10:17; Heb. 11:1,6).
- Expresada verbalmente al pueblo de Dios (1 Sa, 17:26,32,34-37)
- Expresada en acciones (v.38-40).
- Expresada en la constancia (v.41-44).
- Expresada verbalmente al gigante (v.45-47).
- Expresada hasta el último momento (v.48-50).
Aplicaciones:
- Dios es más grande que cualquier gigante (1 Sam. 17:26,36,46).
- El gigante suele ser inoportuno (v.12-23).
- Enfrentaremos al gigante con fe o con temor (v.24-27).
- Siempre habrá voces de incredulidad (v.28-33).
- Debemos aprovechar la experiencia con leones y osos (v.34-37).
- Debemos confiar en Dios (v.37-51).
- El enfrentamiento del presente le prepara para los del futuro (v.34-36; 51-54).
Conclusión
- Algunos han caído “vencidos” (2 Ped. 2:20).
- Algunos están “amedrentados” (Mar. 4:40).
- Algunos han perdido la “esperanza” (Rom. 15:4).
- La fe le dio a David la victoria, y la fe le dará a usted la victoria (1 Jn. 5:4).
- La gracia de Dios no se alcanza sin el esfuerzo de obediencia. Hoy es día de salvación.
