Por Josué I. Hernández
“Porque de él, y por él, y para él, son todas
las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Rom. 11:36).
- La palabra “gloria” (heb. “kabhod”; gr. “doxa”) comunica la idea de “honor, dignidad y fama”.
- Cuando la Biblia menciona “la gloria de Dios”, se refiere al peso que tienen su persona, su poder, su honor y su dignidad (cf. Sal. 19:1; Rom. 1:20).
- Dios está comprometido con su gloria (cf. Is. 42:8; 43:7; 48:9,11; Ez. 36:22,23; Sal. 23:3; 25:11).
- Glorificar a Dios es magnificarle, exaltarle, alabarle, atribuyéndole el honor, reconociéndole en cuanto a su ser, atributos y actos (ej. Mat. 5:16; 15:31; Rom. 15:6,9; 1 Ped. 4:16).
- Vivir para su gloria (Ef. 1:6,12; 3:21).
- Glorificarle en cuerpo y espíritu (1 Cor. 6:19,20).
- Glorificarle dando fruto (Jn. 15:8).
- Glorificarle en el uso de los dones (1 Ped. 4:10,11).
- Glorificarle en el esfuerzo de fe (Rom. 4:20).
- Si no glorifico a Dios, ¿a quién glorificaré?
- ¿Cómo podría alguno buscar su propia gloria? ¿Cómo le llama la Biblia a esto?
- ¿Cómo podría vanagloriarme en: 1) mi cuerpo; 2) mis actividades; 3) mis redes sociales?
- ¿Cómo puedo glorificar a Dios en: 1) mi cuerpo, 2) mis actividades, 3) mis redes sociales?
- ¿Puede alguno glorificar a Dios en el sufrimiento y la adversidad? ¿Recuerda algún caso bíblico?
- ¿Cómo puedo
motivar a otros a que glorifiquen a Dios?
- Que trabajemos para que otros glorifiquen a Dios (Mat. 5:16; 1 Ped. 2:12).
- “Si, pues,
coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1
Cor. 10:31).
