La muerte de Jesucristo, su planificación



Por Josué I. Hernández

 
Introducción
  • Las metas se realizan con planificación, no con improvisación. Por ejemplo, la construcción de una torre (cf. Luc. 14:28-30).
  • Planificar es, en esencia, anticiparse al futuro para influir en él: ¿Qué quiero lograr? ¿Cómo lo voy a hacer? ¿Cuándo lo haré? ¿Qué recursos necesito? ¿Qué obstáculos podrían surgir?
  • Cuando se planifica, el resultado no es una casualidad. Así también, con la muerte de Jesucristo (cf. 1 Ped. 1:20; Apoc. 13:8).
 
El resultado de la planificación no es una casualidad
  • Un estudiante que estudia constantemente no aprueba “por casualidad”.
  • Un atleta que entrena todos los días no gana “por suerte”.
  • Una persona disciplinada con su dinero no prospera “por accidente”.
  • La muerte de Jesucristo es el resultado de un proceso que Dios llevó adelante. Este proceso es el desarrollo del eterno plan de redención.
 
El agricultor no siembra al azar esperando que “algo crezca”.
  • Escoge la tierra, prepara el suelo, elige la semilla correcta, siembra en el momento adecuado, cuida el cultivo, y espera con paciencia.
  • Cuando llega la cosecha, nadie dice: “¡Qué casualidad!”.
  • Todos saben que su cosecha es el resultado de un proceso.
 
Un error común al estudiar la Biblia
  • Imaginen que tienen en frente un enorme rompecabezas de mil piezas. Toman una pieza al azar: no tiene sentido, no muestra una imagen clara, parece insignificante. Pero, cuando esa pieza se coloca en su lugar dentro del conjunto, cobra sentido.
  • Así es con la Biblia. Debemos aprender a estudiarla considerando que es un conjunto con diversas piezas que ordenadas revelan el desarrollo del eterno plan de redención.   
 
El escultor
  • Un escultor trabaja sobre una piedra, golpe tras golpe, y no parece que esté haciendo algo significativo.
  • Un observador impaciente podría decir: “Está destruyendo la piedra”. Pero, el escultor no está destruyendo, está formando conforme a un plan.
  • El problema es que el observador solo ha visto los golpes, y no ha contemplado la obra final.
 
Las etapas del plan de redención
  • Propósito (cf. Ef. 3:8-12).
  • Promesa (cf. Gen. 3:15; 12:1-3; Deut. 18:18; 2 Sam. 7:12,13).
  • Profecía (Luc. 24:27; 1 Ped. 1:10-12; ej. Is. 2:2,3; 9:6,7; 35:8,9).
  • Preparación (ej. Mar. 1:1-8; 1:14,15; 9:1).
  • Consumación (cf. Gal. 4:4; Jn. 19:30; Luc. 1:30-33; 2:11).
 
El contexto para la muerte de Jesucristo
  • El pueblo adecuado (cf. Hech. 7:53; Rom. 3:1,2; 9:5; Apoc. 12:1-5).
  • El idioma adecuado (cf. Dan. 8:21,22).
  • El gobierno adecuado (cf. Dan. 2:44).
  • El tiempo adecuado (cf. Gal. 4:4).
 
Conclusión
  • En Cristo se cumple la promesa a Abraham: “En ti serán benditas todas las naciones” (Gal. 3:8,16).
  • Ahora, todas las gentes pueden llegar a ser “linaje de Abraham… herederos según la promesa” (Gal. 3:26-29).