Por Josué I. Hernández
- En la vida cotidiana, hay algo que todos reconocemos, aunque no siempre lo pensamos conscientemente: Lo que es realmente importante para nosotros lo preparamos y lo anunciamos.
- Si es tan importante, no se anuncia una sola vez, se repite, y se enfatiza cuidadosamente.
- Cuanto más importante es un acontecimiento, más clara, insistente y anticipadamente es su comunicación.
- Dios anuncia la muerte de Jesucristo muchas veces en la Biblia, dejando un testimonio de cuán importante es para él (ej. Jn. 3:14,15; 5:46,47).
- Para una boda se hacen muchos anuncios. Se usan los mejores recursos, y se generan expectativas. Tanto más grande sea la boda los anuncios lo serán.
- Así también, las profecías anunciaron la muerte
de Jesucristo (Luc. 24:27,44).
- Cuando papá y mamá esperan el nacimiento de su hijo, lo anuncian con meses de anticipación. Se prepara la casa, se hacen planes. Nadie se sorprende del nacimiento, porque fue parte del plan desde el inicio (cf. Apoc. 12:1-5).
- Así también con la muerte de Jesucristo, fue parte del plan desde el inicio (Apoc. 13:8).
- Adán y Eva fueron los primeros en oírla (Gen. 3:15).
- Reiterada a Abraham (Gen. 12:1-3).
- Reiterada a Moisés (Deut. 18:18).
- Reiterada a David (2 Sam. 7:12,13).
- Por medio de símbolos, sombras o tipos (ej. Ex. 12; Lev. 16).
- Por medio de leyes (ej. Lev. 17:11).
- Por medio de profecías (ej. Is. 53:1-12).
- Por medio de salmos (ej. Sal. 22).
- A José y a María (cf. Luc. 1:31; Mat. 1:21).
- Huestes celestiales (Luc. 2:11).
- Simeón (Luc. 2:29-32; cf. 2:35).
- Ana (Luc. 2:38).
- Juan el bautista (Jn. 1:29,36).
- A sus discípulos (ej. Mar. 8:31,32; Luc. 18:31-34).
- A Nicodemo (Jn. 3:14,15).
- Al público (ej. Jn. 2:19-22; 12:32,33).
- Cada primer día de la semana (1 Cor. 11:26; cf. Hech. 2:42; 20:7).
- Es de las primeras cosas que una persona debe aprender (cf. 1 Cor. 15:3).
- Algunos rechazan este anuncio (cf. 1 Cor. 1:17,18,23).
- Debemos buscar a los interesados (cf. Hech. 8:34-38).
- No podemos entender la Biblia sin prestar atención al anuncio de la muerte de Jesucristo.
- Dios ha cumplido sus promesas, y Cristo ha muerto por nosotros, y en él hay perdón de pecados por su sangre (cf. Heb. 9:22; Ef. 1:7; Apoc. 1:5).
