Los amigos



Por Josué I. Hernández

 
Un viaje
  • Imagina que vas a emprender un largo viaje; no de horas, sino de años. Un viaje lleno de decisiones, desafíos, alegrías y momentos difíciles.
  • ¿A quién subirías a ese viaje contigo?
  • Eso es la vida. Y los amigos son los compañeros de ruta.
  • La pregunta no es si tendrás amigos. La pregunta es: ¿serán los correctos?
 
Los amigos dan amor incondicional.
  • “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” (Prov. 17:17).
  • Algunos nos “amarán” solamente cuando les conviene, cuando pueden sacar algún provecho (cf. Luc. 15:14-16).
  • En los momentos de mayor dificultad se destacan los verdaderos amigos.
 
Los amigos velan por nosotros.
  • “Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Prov. 27:6).
  • “Más valen golpes leales de amigo que besos falaces de enemigo” (JER).
  • ¿Qué hacen los amigos cuando nos ven en peligro?
  • A nadie le gusta la reprensión, pero ¿no es mejor oírla de un amigo?
  • La amonestación de un amigo puede ser dolorosa, pero ese dolor se volverá en gratitud, porque el dolor fue ocasionado por amor.
 
Los amigos moldean nuestro carácter.
  • “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo” (Prov. 27:17).
  • La amistad tiene poder. Los amigos influyen en nosotros y nosotros en ellos.
  • La amistad transforma a las personas, para bien o para mal (cf. Prov. 13:20; 1 Cor. 15:33).
 
Los amigos nos dan fuerza.
  • “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Ecles. 4:9-12).
  • Quien tiene amigos nunca está solo: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre” (Prov. 27:9).
 
A veces, preferimos a los amigos que a la familia.
  • “No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos” (Prov. 27:10).
  • “No abandones a tu amigo, ni al amigo de tu padre, para ir a la casa de tu hermano en el día de tu calamidad; pues mas vale el amigo allegado que el hermano alejado” (VM).
  • No elegimos a nuestra familia, pero sí elegimos a nuestros amigos.
  • Los lazos familiares son fuertes, pero muchas veces las amistades lo son aún más.
  • “Adhiérete a amigos probados y fieles. Los lazos de la sangre pueden ser menos fiables que los de la verdadera amistad” (MacArthur).  
 
Verdaderos amigos
  • Un joven le preguntó a su abuelo: “¿Cómo puedo saber si un amigo es verdadero?”, entonces, el abuelo le respondió: “Invítalo a tu vida cuando todo esté mal y obsérvalo cuando todo esté bien”.
  • El abuelo agregó: “En lo malo, se ve quién se queda, y en lo bueno, se ve quién se alegra” (cf. Rom. 12:15).
 
Conclusión
  • Debemos buscar la amistad y el compañerismo de aquellos que temen a Dios y le obedecen (Sal. 119:63).  
  • Abraham fue llamado “amigo de Dios” (Sant. 2:23; cf. Prov. 3:32).
  • Jesucristo dijo que somos sus amigos si le obedecemos (Jn. 15:14), y él puso su vida por sus amigos (Jn. 15:13).
  • Los amigos de Cristo son amigos entre sí: “Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular” (3 Jn. 15).