Por Josué I. Hernández
- Vivimos en una época donde todo es rápido, instantáneo, fácil y automático.
- Muchos quieren éxito instantáneo, éxito sin sacrificio, pero la vida no funciona así.
- Desear y soñar no son suficientes, pero actuar con diligencia marca la diferencia (Prov. 13:4; Prov. 22:29).
- Cuando estaba en la secundaria, fue rechazado del equipo principal de baloncesto. En lugar de rendirse, entrenaba todos los días, incluso llorando de frustración.
- Años después dijo: “He fallado una y otra vez en mi vida, y por eso he tenido éxito”.
- Ese joven se llamaba Michael Jordan.
- Fracasó en los negocios a los 31 años.
- Fue derrotado a los 32 como candidato para unas legislativas.
- Volvió a fracasar en los negocios a los 34 años.
- Sobrellevó la muerte de su amada a los 35.
- Sufrió un colapso nervioso a los 36 años.
- Perdió en unas elecciones a los 38.
- No consiguió ser elegido congresista a los 43.
- No consiguió ser elegido congresista a los 46.
- No consiguió ser elegido congresista a los 48.
- No consiguió ser elegido senador a los 55.
- A los 56 fracasó en el intento de ser vicepresidente.
- De nuevo fue derrotado y no salió senador a los 58.
- Fue elegido presidente de los Estados Unidos a los 60.
- Ese hombre se llamaba Abraham Lincoln.
- No se nace disciplinado, o motivado, la diligencia se decide cada día.
- Uno puede ser disciplinado si quiere, todos pueden.
- La hormiga no está presionada, obligada o supervisada, y aun así trabaja (Prov. 6:6-8).
- ¿Estoy esperando sentirme motivado?
- Así funciona el universo de Dios (Gal. 6:7).
- Disciplina hoy, frutos mañana.
- Pereza hoy, consecuencias mañana.
- Cada día estoy eligiendo mi futuro.
- Imaginen dos caminos, uno fácil, sin esfuerzo, y otro difícil, que exige disciplina.
- ¿Qué camino se ve mejor?
- ¿Qué camino toma la mayoría?
- ¿Estoy viviendo para la comodidad de hoy o para el éxito de mañana?
- Porque involucran dejar de lado “el reino de Dios y su justicia” (Mat. 6:33).
- Porque involucran “afán de
este siglo y el engaño de las riquezas” (Mat. 13:22), “las codicias de
otras cosas” (Mar. 4:19), “y los placeres de la vida” (Luc.
8:14).
- Porque involucran desobedecer al evangelio (cf. Rom. 10:16; 2 Tes. 1:8,9).
- Jesucristo nos hace pensar: “Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Luc. 9:25).
- Haz lo que debes, aunque no tengas ganas. La disciplina es una decisión, no esperes sentirte motivado (cf. Rom. 12:11).
- Termina lo que has comenzado, y termínalo bien. La diligencia no es comenzar con ganas, sino concluir con fidelidad (cf. Col. 3:22-25).
- Administra bien tu tiempo. Ordena tu día, enfócate (cf. Ef. 5:15,16).
- Establece metas razonables. Calcula el costo (cf. Luc. 14:28-30).
- Sobre todas las cosas, busca a Dios: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (1 Cron. 28:9).
- Un joven llamado Ron Wayne tuvo una gran oportunidad.
- Se unió a dos jóvenes emprendedores llamados Steve Jobs y Steve Wozniak para fundar una pequeña empresa llamada Apple Inc.
- Ron Wayne tenía el 10% de la empresa. Pero, había un problema: Ron no quería asumir riesgos, no quería complicaciones, no quería el esfuerzo y la presión que implicaba seguir adelante.
- Así que tomó una decisión que parecía fácil en el momento: Vendió su participación por 800 dólares.
- No quiso lidiar con el proceso. No quiso perseverar en algo incierto.
- Años después, esa empresa se convirtió en una de las más grandes del mundo, y ese 10% valdría miles de millones de dólares.
- Es imprescindible estar resueltos
a complacer a Dios, “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la
porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al
jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse” (Dan. 1:8).
- Es imprescindible persistir, “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).
