Por Josué I. Hernández
Lucas 10:38-42
- Marta recibe a Jesus, porque había creído en él (Jn. 11:27).
- Marta tenía buenas intenciones (Luc. 10:38,40; cf. Jn. 12:2).
- Marta quería hacer muchas cosas (Luc. 10:40,41).
- Imaginen a un estudiante que tiene el examen final mañana. Pero, en lugar de estudiar, pasa todo el día ordenando su cuarto, limpiando su escritorio, organizando sus útiles, arreglando el jardín, y ayudando a los vecinos.
- Al final del día dice: “Este ha sido un día muy productivo”. Pero, no estudió para el examen.
- Imaginen a una novia que se esmera en todos los detalles de su boda, el vestido, el lugar, la comida, los invitados, el fotógrafo, la luna de miel, etc.
- Ha cuidado de que todo sea perfecto, que todo esté en su lugar. Pero, olvida al novio.
- Prefirió no oír la palabra de Cristo, “María…
oía su palabra… Marta se preocupaba” (Luc. 10:39,40).
- Quiso lograr más de lo que podía, “se preocupaba con muchos quehaceres” (Luc. 10:40; cf. Luc. 8:14; 21:34).
- Responsabilizaba al Señor, “Señor, ¿no te da
cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude” (Luc.
10:40).
- Estaba ciega a su problema, “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Luc. 10:41).
- Desechó lo imprescindible, “Pero sólo una
cosa es necesaria” (Luc. 10:42; cf. Mat. 6:33; Sal. 27:4; 42:1-2; 84:10).
- Antepuso el cuerpo al espíritu, “María la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra… María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Luc. 10:39,42; cf. Jn. 6:27).
- El alma está primero que el cuerpo (cf. Sal. 42:2; Jn. 4:14; 6:35).
- Son demasiadas las cosas y actividades que pueden esperar.
- Reconocer la limitación (cf. Mat. 6:34).
- La cosa necesaria es urgente (Luc. 10:39,42).
- Cada cual escoge y cada cual recibe (Luc. 10:41,42).
- Calcular con prudencia los quehaceres y compromisos (cf. Ef. 5:15,16).
- Quejarse no soluciona el problema (cf. 1 Cor. 10:10; Fil. 2:14).
- Imaginen a un hombre que tiene una agenda completamente llena: Trabajo, compromisos, responsabilidades, etc. Cada minuto está ocupado, y su vida parece muy productiva, eficiente, admirable.
- Pero, nunca tiene tiempo para buscar a Dios, y solo piensa en lo terrenal (cf. Fil. 3:19).
- Todos sus éxitos esconden su mayor fracaso (cf. Luc. 9:25; 12:20,21).
- ¿Soy más parecido a Marta de lo que quiero admitir?
- ¿Estoy “sirviendo mucho” pero oyendo poco?
- ¿He postergado mi relación con Jesucristo por cosas que pueden esperar?
- Marta quería que María siguiera su ejemplo. Pero, Marta debía seguir el ejemplo de María.
- ¿Qué de nosotros? ¿Buscamos primeramente el reino de Dios y su justicia?
