Por Josué I. Hernández
Proverbios 18:21
- No podemos controlar lo que otros oyen, ni evitar la música que otros tocan con gran intensidad (ej. el vecino).
- No podemos aprobar el error que cantan los impíos y agradar a Dios al mismo tiempo (Rom. 13:13,14; Luc 8:14; Heb 3:13; 11:25).
- Toda persona puede reconocer cómo la música influye en su estado de ánimo, manera de pensar, sentir y reaccionar.
- La música afecta al cerebro, modifica la frecuencia cardíaca y la presión arterial, promueve la rumiación cognitiva e intensifica las emociones.
- Hay música inocente (ej. folclórica, instrumental), hay música espiritual (ej. Col. 3:16), y hay música pecaminosa (ej. canciones populares que exaltan el pecado).
- Del latín “saecularis”, derivado de saeculum, que significa “generación”, “edad”, “época” o “siglo”.
- Originalmente se refería a todo lo que pertenece a una época o al mundo terrenal.
- Pasó a significar “el mundo”, y de ahí, “la vida mundana” (lo temporal, el aquí y el ahora) en contraste con lo eterno o espiritual.
- El secularismo es la cosmovisión que reduce toda la realidad, el sentido de la vida y los valores, a este mundo (el aquí y el ahora), ignorando deliberadamente a Dios y la eternidad (cf. Jue. 17:6; 21:25).
- ¿La música que escucho me deja mejor o peor emocionalmente?
- ¿Me inspira disciplina o me hunde en impulsos?
- ¿Me ayuda a enfocarme o solo a escapar?
- ¿Qué mensajes transmite?
- ¿Qué produce en casa?
- ¿Uso la música como anestesia espiritual?
El peligro de oír la música secular
- Los héroes del espectáculo son íconos del mundo, pero los cristianos ya tenemos nuestro ícono (gr. “eikon”, “imagen”, Rom. 8:29; 2 Cor. 3:18; Col. 3:10).
- Los héroes del espectáculo cantan de una libertad que no disfrutan (2 Ped. 2:18,19).
- Cantan una doctrina (Col. 2:8; cf. Ef. 5:7,11; 1 Jn. 4:5).
- Siembran pensamientos (cf. Fil. 4:8).
- Su engaño puede ser sutil (cf. Mat. 7:15-20; 2 Cor. 2:11; 11:14,15; Ef. 4:14; 6:11).
- Su engaño puede ser abiertamente contrario a la verdad (cf. 2 Tim. 3:1-5).
- Nuestras palabras serán tomadas en cuenta (Mat. 12:36,37).
- Nuestras palabras deben edificar (cf. Sal. 73:15; Ef. 4:29; Col. 4:6).
- Nuestras palabras deben estar en armonía con las sagradas Escrituras (cf. Ef. 5:3,4; 1 Ped. 4:11).
- Nuestras palabras son lo que abunda en nuestro corazón (Mat. 12:34; cf. Sal. 1:2; 119:11,15; Fil. 4:8).
- Que tengamos cuidado con la música que estemos oyendo.
- Que usemos la Biblia para descubrir el engaño.
