Por Josué I. Hernández
Lucas 15:11-32
- El hermano mayor del “hijo pródigo” parecía estar tan cerca del padre, pero estaba lejos, y tan perdido como su hermano menor.
- El hermano mayor también necesitaba volverse al
padre y entrar en la fiesta.
- No era holgazán, perezoso, o vago, porque trabajaba duro (Luc. 15:25,29).
- No podía recordar alguna desobediencia (Luc. 15:29).
- No era sensual, era contrario a la carnalidad física (Luc. 15:30).
- Su hermano pecó visiblemente, y de manera escandalosa, pero él pecaba en su corazón (Luc. 15:28; cf. Luc. 18:11,12).
- No amaba a los pecadores (Luc. 15:2; 18:9; cf. Rom. 5:8).
- Estaba profundamente resentido (Luc. 15:29,30).
- No cuidó de su hermano (Luc. 15:12,13; cf. Gen. 4:9).
- No fue en busca de su hermano (Luc. 15:14-16).
- No quería perdonar a su hermano (Luc. 15:28-30; cf. 2 Cor. 2:5-11).
- No amaba a su hermano (“este tu hijo”, Luc. 15:30).
- No tenía en común la generosidad del padre (Luc. 15:12,31).
- No tenía en común la bondad del padre (Luc. 15:30; cf. Luc. 15:2; 18:9).
- No tenía en común la misericordia del padre (Luc. 15:20; cf. Sal. 86:15).
- No tenía en común el gozo del padre (Luc. 15:10,25,32).
- El hijo pródigo se volvió a su padre con todo su corazón, y su hermano mayor también necesitaba volver.
- “como si Dios rogase por medio de nosotros; os
rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Cor. 5:20).
