El padre del hijo pródigo



Por Josué I. Hernández

 
Lucas 15:11-32


Introducción
  • Hemos oído sermones sobre el hijo pródigo, y sobre el hermano mayor que se quedó en casa.
  • Hoy nos enfocaremos en el padre de estos hijos (Luc. 15:11).
 
Un padre generoso
  • Entregó al hijo rebelde su parte de la herencia (Luc. 15:12).
  • Al hijo mayor dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas” (Luc. 15:31).
  • Dios es generoso (cf. Mat. 5:45; Hech. 14:17; 17:28; Ef. 1:3; 2:1).
  • Debemos aprender la generosidad (Hech. 20:35).
 
Un padre bondadoso
  • El hijo pródigo sabía que su padre era bueno con los siervos (Luc. 15:17,19).
  • El hijo pródigo sabía que su padre le recibiría (Luc. 15:18).
  • El padre siempre esperaba a su hijo (Luc. 15:20).
  • El hijo mayor reprochó la bondad de su padre (Luc. 15:29,30; cf. Luc. 15:2; 18:9-14).
  • Dios es bondadoso, y quiere que también lo seamos (Ef. 4:32).
 
Un padre que respetaba el libre albedrío
  • Sabía que cada cual, incluso su hijo, es un agente moral libre, capaz de distinguir y elegir, y no obligó a su hijo a quedarse ni a regresar (Luc. 15:12,13).
  • Dios nos ha creado con libre albedrío (Jos. 24:15; Is. 1:19,20; Mat. 11:28; Apoc. 22:17).
  • Dios no nos obliga a obedecerle (cf. 2 Cor. 5:20).
 
Un padre misericordioso
  • Al ver a su hijo regresando corrió a él (Luc. 15:20).
  • ¿Puede imaginar el gozo del padre al tener a su hijo en casa?
  • Cristo dijo: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Luc. 15:10).
  • Dios es “misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Sal. 86:15).
 
Un padre dispuesto a perdonar
  • Su hijo abandonó la tierra lejana, recorrió todo el camino de regreso y aceptaba todas las consecuencias (Luc. 15:20,21)
  • El padre le perdonó e hizo una fiesta (Luc. 15:22-24).
  • El padre explicó su corazón: “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Luc. 15:32).
  • El arrepentimiento es un viaje: Abandonar el pecado, acudir a Dios y aceptar las consecuencias.