Por Josué I. Hernández
- La Biblia registra el ejemplo de muchos hombres y mujeres de fe (Rom. 10:17; Heb. 11:1; 2 Cor. 5:7).
- Uno de ellos es Job (cf. Sant. 5:10,11).
- Prosperado espiritualmente (Job 1:1; cf. Job 1:8; 2:3).
- Prosperado familiarmente (Job 1:2,5; cf. Sal. 128:1-6).
- Prosperado con bienes de este mundo (Job 1:3).
- La pérdida de sus posesiones e hijos (1:6-22).
- La pérdida de su salud (2:1-8).
- La pérdida del apoyo de su esposa, y la falsa acusación de sus amigos (2:9; cap. 4-31).
- Job es cuestionado por Dios (cf. 38:1-3; 40:7,8).
- Job es restaurado espiritualmente (42:1-6).
- Job intercede por sus amigos (42:4-8).
- Job es restaurado físicamente (42:9-17).
- Servir a Dios es una labor de toda la vida, y debemos esforzarnos por agradarle en todo (Job 1:1-5).
- Los justos no están exentos del sufrimiento, por lo tanto, no debemos interpretar la riqueza y la salud como señal de aprobación de Dios (cf. Luc. 16:19-31; Jn. 9:2,3).
- Las pruebas llegarán y azotarán con dureza, por lo tanto, debemos prepararnos (Job 1:13-19; Mat. 7:24-27; Sant. 1:2-5; 1 Ped. 1:6,7; 4:12; 5:8-10).
- El sufrimiento puede ser devastador, y debemos permanecer humildes, confiando en el Señor a pesar del dolor y la falta de información (Job 2:1-8).
- La familia y los amigos pueden
fallar, y podrían darnos los peores consejos (Job 2:9; cap. 4-31), pero “el justo por su fe
vivirá” (Hab. 2:4), “por fe andamos, no por
vista” (2 Cor. 5:7).
