La blasfemia contra el Espíritu Santo



Por Josué I. Hernández
 

Mateo 12:22-37
 

Introducción
  • Blasfemia: “Calumnia, habla perjudicial al buen nombre de otro” (Thayer).
  • Blasfemar: “Difamar o injuriar. Cualquier forma de hablar injuriosa, ultrajante y calumniante” (Vine).
  • El pecado cometido (Mat. 12:31,32; Mar. 3:28,29; Luc. 12:10).
  • Un pecado por la maldad de su corazón (Mat. 12:34,35).
 
¿Qué sucedió?
  • Jesús expulsó a un demonio (Mat. 12:22).
  • La gente asombrada comenzó a cuestionar la identidad de Jesús (Mat. 12:23).
  • Los fariseos lanzaron una acusación desesperada (Mat. 12:24; cf. Mar. 3:30).
  • Jesús reconoció lo que pensaban los fariseos (Mat. 12:25; cf. Mar. 2:8; Jn. 2:25; 21:17).
  • Jesús se dirigió tanto a lo que pensaban como a lo que dijeron (Mat. 12:25-37).
 
¿Qué hicieron los fariseos?
  • No fue un error por ignorancia.
  • Estaban empeñados en el mal y se expresaron con malicia.
  • Atribuyeron el poder de Dios a Satanás.
  • Desecharon el testimonio del Espíritu Santo (Is. 11:2; 61:1,2; Luc. 3:22; 4:18-21; Hech. 10:38; cf. Jn. 15:26; 16:8; Rom. 8:2).
 
¿Se puede pecar de manera similar hoy en día?
  • Aunque Jesús ya no anda entre nosotros obrando milagros, todavía se puede rechazar el testimonio del Espíritu Santo y persistir en el mal.
  • El Nuevo Testamento, y la experiencia, nos indican que mucha gente está rechazando el testimonio del Espíritu y persistiendo en el mal (cf. Hech. 7:51; 2 Tes. 2:10-12; 2 Tim. 3:1-5).
 
Cuatro personas involucradas en el perdón
  • El Padre, contra el cual se peca (Hech. 5:4), quien ha establecido las condiciones para eliminar el pecado y obtener la salvación (Jn. 1:29; 3:16; 19:30), quien finalmente perdona el pecado (Luc. 23:34).
  • El Hijo, quien se ofreció a sí mismo por nosotros (Gal. 1:4; Heb. 7:27), y que intercede a nuestro favor (Rom. 8:34; 1 Tim. 2:5; Heb. 7:25).
  • El Espíritu Santo, quien fue enviado para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Jn. 16:8), y que reveló el glorioso evangelio de la salvación en Cristo y las condiciones de perdón (1 Cor. 2:6-16; 1 Ped. 1:12).
  • El hombre, que necesita el testimonio del Espíritu Santo para saber cómo beneficiarse del sacrificio expiatorio de Jesucristo (cf. Rom. 3:23; 6:23; 8:2).
 
Conclusión
  • Cualquier pecado del cual el hombre no se arrepiente es pecado de muerte (1 Jn. 5:16).
  • Rechazar el testimonio del Espíritu Santo es rechazar la fuente de la fe, y sin fe no hay salvación.