Por Josué I. Hernández
- Muchas preguntas sobre el origen del universo, la tierra, los dinosaurios, etc. Pero la Biblia no comienza hablando de estas cosas sino de Dios.
- La Biblia no intenta demostrar la existencia de Dios, la presupone. Dios es el centro de partida de toda la realidad.
- “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen. 1:1).
- A lo largo del capítulo: “Y dijo Dios”; “Y vio Dios”; “Y llamó Dios”; “Y bendijo Dios”.
- La acción no gira en torno a la creación, toda ella gira alrededor de Dios.
- La frase “Y dijo Dios” aparece 10 veces. No es casualidad. Su palabra produce (cf. Sal. 33:6,9; Is. 55:11; Heb. 11:3).
- Antes de preguntarnos qué lugar ocupamos nosotros, debemos reconocer quién ocupa el centro.
- La cultura moderna coloca al hombre en el centro (humanismo). La Biblia nos dice que ese lugar pertenece a Dios.
- Mientras no entendamos eso, nunca entenderemos quiénes somos.
- Génesis 1 contiene una estructura extraordinaria.
- Los primeros cinco días preparan un escenario (cf. Is. 45:18).
- El sexto día introduce al personaje que ocupa la atención especial de Dios.
- Entonces el ritmo cambia. Dios había dicho “Sea… Haya… Produzca”
- Pero, el ser humano recibirá un trato diferente.
- De pronto, el lenguaje cambia completamente: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen. 1:26,27).
- El texto desacelera, y dedica más palabras.
- Hay más explicación, más detalle, y propósito.
- El hombre no es una criatura más, es el clímax narrativo (cf. Gen. 9:6; Sant. 3:9).
- La frase “a imagen de Dios” revela la distinción del ser humano.
- Cada persona posee dignidad, no por su riqueza, inteligencia, posición social, edad, etc.
- Génesis, y luego, toda la Biblia, cambian nuestra forma de ver a la vida humana.
- Podemos contemplar adecuadamente el matrimonio, la familia, la justicia, la dignidad del anciano, el valor del niño, el respeto por los discapacitados, la ética cristiana, etc.
- Cada persona es “imagen y semejanza” del Todopoderoso.
- No fue creado únicamente para existir. Tiene una misión (Gen. 1:26; cf. Gen. 2:15).
- Los verbos son importantes (fructificar, multiplicar, llenar, sojuzgar, señorear).
- No hay lugar para la explotación irresponsable, sino para la “administración”.
- El hombre es un mayordomo, y la tierra le fue dada para que la administre.
- El “mandato cultural” tiene dos dimensiones. No solo fructificar, sino también representar a Dios, administrar bajo su autoridad.
- Muchos buscan propósito en lo que consideren éxito, en las redes sociales, en la fama, en la aprobación. Pero, Génesis enseña que el propósito viene antes de la profesión. Dios define lo que somos, y luego define lo que debemos hacer. La identidad precede a la vocación.
- Muchas veces el trabajo termina definiendo nuestra identidad. Pero, Génesis enseña lo contrario. No trabajamos para tener valor, trabajamos porque fuimos creados con valor.
- “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí
que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto” (Gen. 1:31).
- Antes Dios había que “era bueno”.
- Al crear al hombre y concluir su trabajo
creativo, Dios vio que todo era perfecto en su función.
- Existe por sí mismo, antes de todas las cosas.
- Crea con su palabra.
- Gobierna soberanamente.
- Establece orden.
- Actúa con propósito.
- No es producto del azar.
- No es un accidente cósmico.
- Posee dignidad como la “imagen de Dios”.
- Vive para representar a Dios en la tierra.
- Tu valor no depende de tus seguidores en las redes sociales, tus logros, o tu apariencia.
- Dios preparó un mundo para el ser humano antes de formarlo (cf. Hech. 17:26,27).
- Tu identidad se fundamenta en Dios.
- El trabajo, la familia y las responsabilidades encuentran sentido cuando se viven bajo el señorío de Dios.
- Administrar bien los recursos, el tiempo, el dinero, y las relaciones, forma parte del mandato desde la creación.
- La historia bíblica comienza con Dios y enfoca al ser humano, porque Dios desea una relación con quienes creó a su imagen.
- Toda la Escritura desarrolla este propósito, la introducción del pecado y la muerte explican como esa relación se quebrantó, y el evangelio de Cristo nos explica cómo esa relación puede ser restaurada.
- La primera pregunta que aborda la Biblia no es: “¿Quién soy yo?”, sino: “¿Quién es Dios?”. Solo cuando conocemos al Creador podemos comprender quiénes somos, por qué existimos y cómo debemos vivir.
- El Dios que creó con su palabra es también el Dios que envió a la Palabra Viva, Jesucristo, para reconciliarnos consigo mismo por medio de él.
