La unidad de la Biblia



Por Josué I. Hernández
 

Introducción
  • Imaginen que entran a una biblioteca enorme, con diferentes libros, algunos escritos hace siglos, y otros hace pocos años. Los autores nunca se conocieron entre sí, hablaron diferentes idiomas, pertenecieron a culturas diferentes y vivieron en continentes distintos.
  • Ahora, imaginen que el bibliotecario les dice: “Todos esos libros cuentan la misma historia. Nunca se contradicen. Todos avanzan hacia el mismo final y presentan al mismo personaje principal”. Entonces, algunos responderían: “Eso es imposible”.
  • Sin embargo, eso es precisamente lo que encontramos en la Biblia. Durante 1500 años, unos 40 hombres escribieron desde palacios, desiertos, prisiones y campos. Algunos fueron reyes, otros pescadores, algunos pastores y otros médicos o sacerdotes, e incluso, hubo un cobrador de impuestos. Escribieron en diferentes idiomas, y utilizaron diferentes estilos literarios.
 
Muchos escritores, pero un solo Autor
  • Cada escritor en lugar y circunstancias distintas, ¿recuerda algunos casos?
  • Nunca se reunieron para planificar un libro, y escriben sobre la misma verdad.
  • Hablaron por inspiración de Dios (cf. 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:21).
  • ILUSTRACIÓN: Una orquesta puede tener muchos músicos, cada uno tocando un instrumento diferente. Si cada uno tocara lo que mejor le pareciera, habría ruido. Sin embargo, cuando todos siguen al director surge la sinfonía.
  • Muchos afirman tener “su verdad”. Pero Dios no nos dejó opiniones, nos dejó su palabra. Por esta razón nuestra confianza no descansa en la sabiduría humana sino en la revelación de Dios.
 
Muchos libros, pero una sola historia
  • Desde Génesis hasta el Apocalipsis hay un hilo conductor: La redención.
  • Dios prometió un Salvador (cf. Gen. 3:15; 12:3; Deut. 18:15).
  • La Biblia trata del desarrollo del eterno plan de redención (cf. Ef. 3:11; Rom. 1:1-3; 16:25,26).
  • La ley, los profetas y los salmos enfocan a Cristo (cf. Luc. 24:26,27,44).
  • Si aislamos una historia, o un personaje, de la trama de la redención, no entenderemos la Biblia.
  • ILUSTRACIÓN: Cuando armamos un rompecabezas, cada pieza parece insignificante. Sin embargo, al colocar la última pieza en su lugar entendemos la imagen completa. Cristo es esa imagen completa. Con él todo cobra sentido.
  • Muchos conocen las historias bíblicas, pero no ven al Cristo del que hablan esas historias.
  • La Biblia no fue escrita para enseñarnos a ser mejores personas. Fue escrita para llevarnos a Cristo.
 
La unidad de la Biblia nos llama a confiar plenamente en Cristo
  • La unidad de la Biblia no es solamente una evidencia intelectual. Es una invitación espiritual.
  • Si Dios cumplió cada promesa durante siglos, podemos confiar en las promesas que faltan aún por cumplirse.
  • Si Dios preparó la llegada de Cristo durante generaciones, también cumplirá su promesa de que Cristo volverá (cf. Hech. 1:11).
  • ILUSTRACIÓN: Cuando vemos un puente sólido sobre un río caudaloso, no admiramos solamente la ingeniería, lo cruzamos. La evidencia produce confianza. La unidad de la Biblia no es simplemente algo para admirar, es una razón para confiar nuestra vida al Dios que la reveló y preservó.
 
Conclusión
  • La pregunta no es: “¿Crees que la Biblia es un libro extraordinario?”. La pregunta es: “¿Has conocido al Cristo del que habla toda la Biblia?”.
  • Debemos leer, amar y obedecer la Biblia; pero, sobre todo, debemos acudir al Salvador que llena cada una de sus páginas.