Por Josué I. Hernández
- Vivimos en una época donde las personas buscan referentes espirituales, un pastor, un sacerdote, un conferencista, un influencer, un autor famoso, etc. Pero pocas veces preguntan: “¿Está viendo realmente la verdad?”.
- Hay líderes que, estando ellos mismos espiritualmente ciegos, terminan guiando a otros al hoyo (Mat. 15:12-14).
- No queremos alimentar algún espíritu de sospecha y actitud de desconfianza permanente, sino el sano discernimiento que somete toda predicación a la palabra de Dios.
- Imaginen abordar el avión, y antes de despegar, el piloto anuncia: “Estimados pasajeros, no puedo ver muy bien, pero llevo treinta años haciendo esto”.
- Nadie permanecería sentado. ¿Por qué? Porque en cuestiones donde está en juego la vida, 30 años de experiencia no compensan la ceguera.
- Un guía ciego sustituye la autoridad de Dios con tradiciones humanas (Mat. 15:3,6,9) y establece distinciones que Dios no ha hecho (Mat. 23:16-22).
- Un guía ciego dice y no hace (Mat. 23:1-4), vive de apariencias (Mat. 23:5), y busca reconocimiento (Mat. 23:6-10).
- Un guía ciego obstaculiza el camino al reino de los cielos (Mat. 23:13), usa la religión como fuente de ganancia (Mat. 23:14) y empeora a las personas (Mat. 23:15).
- Un guía ciego enseña la obediencia selectiva (Mat. 23:23,24), enfoca al hombre exterior (Mat. 23:25-28), y aunque honra a los hombres de Dios de la historia sagrada, se parece más a los perseguidores de los profetas (Mat. 23:29-31).
- El Señor Jesús nunca llamó “ciegos” a los leprosos, a los publicanos o a las prostitutas. Llamó “ciegos” a quienes estaban convencidos de que podían ver.
- Este es el mayor peligro de la ceguera espiritual. No consiste solamente en no ver. Consiste en creer que ya se ve.
- Jesús dijo: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Jn. 9:41).
- ¿Y si el problema no fuera únicamente seguir a un guía ciego? ¿Y si nosotros mismos estamos guiando a alguien?
- Todos guiamos a alguien (ej. abuelos, padres, cónyuges, hermanos, primos, amigos, vecinos).
¿Cómo evitar seguir a un guía ciego?
- Amar más la verdad que a los que predican (cf. Ef. 4:15; 2 Tes. 2:10).
- Conocer las Escrituras y cuestionar en base a ella (cf. Hech. 17:11; 1 Tes. 5:21).
- Enfocar los frutos (Mat. 7:15-20).
- Seguir a Cristo antes que a cualquier hombre (cf. Jn. 10:11,27).
- Jesucristo no dijo, ignórenlos; tampoco dijo, reformen su movimiento; el Señor dijo: “Dejadlos” (Mat. 15:14).
- Todo predicador debe preguntarse: “¿Estoy llevando a las personas hacia Cristo o hacia mí mismo?”.
- No importa cuánto admiremos a alguien. Toda enseñanza debe fundamentarse en la Biblia.
- No con pocos los que reciben más doctrina de las redes sociales que desde la Biblia. Siguen “influencers cristianos”. Pero pocas veces verifican lo que oyen.
- Si alguno está ciego es por su propia responsabilidad (Mat. 13:13-15; Ef. 5:14).
- Pero Jesús no solamente vino a reprender a los ciegos, vino a abrir los ojos de los ciegos. Él mismo dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8:12; Hech. 26:18).
- La solución nunca ha sido encontrar un líder humano perfecto. La solución siempre ha sido seguir al “buen pastor”.
